Rus, la tierra con alma

C.A.M. CARBALLO

CARBALLO

C.A.M.

Además de la imponente iglesia de Santa María, una joya de la arquitectura religiosa, en la parroquia hay cuatro capillas

12 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Rus está más cerca del cielo que ninguna otra parroquia de Carballo. Y no sólo porque en su territorio asoma el monte Villariza a 480 metros de altura, sino también por la proliferación de lugares de oración. No en vano, Rus alberga la que para muchos es la catedral de Bergantiños. La iglesia de Santa María comenzó a construirse a finales del siglo XVII y terminó a principios del XIX, de ahí la mezcla de elementos barrocos y neoclásicos. Aunque es muy aconsejable visitar el interior, sólo el exterior ya es impresionante. El templo está bien conservado, aunque en el atrio han desaparecido varias cruces y el muro de cierre está cediendo debido al exceso de lluvia. Un hermoso cruceiro obliga a volver la vista hacia el viejo cementerio. A pocos metros se encuentra la capilla de Santa Eufemia, construida en 1850, pero dedicada en principio a la Virgen del Carmen, en honor a la cual todavía se celebran fiestas. El entorno es idóneo para pasar un día en familia: una fuente suministra el agua necesaria. Hay barbacoas y mesas de piedra y un parque infantil, aunque algo deteriorado. En la misma zona está el teleclub, que el Concello de Carballo está reformando. Pero lo que llama la atención es la presencia de pequeñas construcciones especialmente pensadas para las fiestas, así como la proliferación de distintas especies de árboles. Por cierto, hay que tratarlos con mimo, porque absolutamente todos tienen dueño. La última aportación a la arquitectura religiosa es la iglesia de San José de Alborín, rodeada de un moderno y amplio cementerio y presidida por un cruceiro. A pesar de que en el lugar sólo hay 17 vecinos, fueron ellos los que se encargaron de la construcción del conjunto, que se abrió al culto el 19 de marzo de 1995. Más antiguas y en peor estado están las capillas de San Sadurniño -reconstruida en 1933 por los vecinos sobre las ruinas de un templo antiquísimo- y San Pedro de Ferrol, del siglo XVIII, según datos recabados por el párroco, Jesús Alvite.