Los organizadores esperan que en los cinco días de feria pasen por el recinto camariñán 22.000 visitantes La Mostra de Encaixe de Camariñas abre esta tarde por undécima vez sus puertas. Este año la organización espera que se puedan alcanzar los 22.000 visitantes hasta que el próximo domingo la feria cierre sus puertas. Los principales atractivos volverán a ser los desfiles de modelos y ver trabajar manualmente a las artesanas del palillo. Una receta que se mantiene desde que comenzó la Mostra y por la que los organizadores siguen apostando al cabo de los años. La inauguración contará con la presencia del presidente de la Diputación de A Coruña, Jesús Torres Colomer y el diputado nacional del BNG, Carlos Aymnerich.
10 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando ayer el reloj marcaba las seis de la tarde en el interior del recinto de la Mostra do Encaixe, había operarios corriendo, encargados colocando stands y alguna que otra persona comiéndose las uñas. Sin embargo, uno de los principales responsables de la feria, Antonio Jesús Alonso, se mantenía impasible, como el americano de Grahan Green: «De momento vai todo ben, con normalidade, dentro do que tíñamos previsto». Los organizadores habían hecho cruces y rogado al azar que la lluvia estuviera ausente en los días anteriores a la inauguración. El tiempo, caprichoso como nadie y sobre todo en este comarca, decidió, no se sabe a santo de qué, ponerse de su lado. Y aunque no hubo muchos rayos de sol que llevarse a la piel, tampoco grandes chaparrones que lamentar. Coincidencia que permitió que la parte más dificultosa del montaje, como los toldos o las carpas, ya estuvieran listos ayer. Contratiempos Los organizadores reconocen que siempre surge algún contratiempo, pero han reservado la mañana de hoy para resolver esos apuros y detalles de última hora. A las cinco de la tarde no habrá vuelta atrás. Torres Colomer cortará la cinta y ¡voila! Todas las cartas de la Mostra estarán sobre el tapete. ¿Los extranjeros? La mayor preocupación de Antonio Jesús Alonso. Que si llegan, que si no se ha perdido el equipaje por algún lugar, que si llaman para retrasarse. Los imprevistos son esos traidores que no avisan nunca, de ahí su nombre. También son ese matiz que trae de cabeza a Alonso y a sus colegas. «Nada é máis triste que inaugurar unha feria sen acabar de montarse», comenta Antonio Jesús. Él ha luchado a brazo partido esta semana para que esto no ocurra. Entrada la noche concluyeron los trabajos en los distintos puestos de la Mostra. Entonces, llegó el turno de la empresa de limpieza contratada para la ocasión. Su misión, dejar reluciente un recinto del cual dependerá la imagen de toda la Costa da Morte en los próximos cinco días. Un tren que no puede, ni debe escapar.