08 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.
El temor a que la balsa de residuos acabe filtrando elementos tóxicos ha levantado suspicacias entre los propietarios de bancos de marisqueo de la ría. José García Abella, propietario de uno de los parques, tildó ayer de inaudito que «en nuestra propia casa tratemos de esconder la basura debajo de nuestra alfombra» y recordó la paradoja de que se hable de un plan milmillonario para regenerar la ría al tiempo que se ponen en marcha instalaciones como la de Oza. «Nadie puede garantizar -subrayó- que no vaya a pasar nunca nada, porque no existe la seguridad al cien por cien», de modo que reclamó la intervención de las autoridades autonómicas para paralizar los vertidos.