Voluntarios de Protección Civil de varios municipios de la Costa da Morte trabajan en duras condiciones para buscar cuerpos y objetos Cuarenta voluntarios de Protección Civil, cinco arriba, cinco abajo, trabajan ininterrumpidamente en el litoral de la Costa da Morte para tratar de localizar más cuerpos, más objetos, más huellas del accidente del Río Duero que se han venido a pegar al litoral de la Costa da Morte. Una tarea difícil, pero nada nuevo. No conocen las piedras como los percebeiros, pero al menos le tienen tomada la medida. Ya han estado entre salitre y sudor, como dice la canción, más veces. Y hoy volverán, peinando la costa entre lluvias rocieras y vientos tendenciosos. Son, en efecto, efectivos voluntarios de probada voluntad.
09 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Naturalmente, el trabajo de estas decenas de chicos y chicas de nueve a nueve (por las horas de acción) complementa, que nunca sustituye, el que realiza la Guardia Civil, Cruz Roja o Salvamento Marítimo. Todos a una, en unos días difíciles por el tiempo y la mar y por el propio cometido: hallar cuerpos que llevan días navegando en superficie procedentes de las dulces aguas lusas. En Muxía, entre diez y doce voluntarios recorren todo la costa de su área de jurisdicción. Desde la base, siempre hay alguien a la espera de novedades. En Camariñas, ayer, recorrieron toda la parte interior de Vilán, desde el Castillo, tres voluntarios y dos empleados municipales. Bautista, el jefe, cree que les espera un fin de semana duro y ya acusa el cansancio, la única cosa que pesa y sin embargo adelgaza. Bautista habla como una canción de Serrat cuando describe su trabajo: «Imos pedra a pedra, furna a furna». Y golpe a golpe, canta el catalán. En Fisterra, además de salir la lancha Ara Solis de la Cruz Roja, salieron nueve personas (incluido el policía local) y el sol no salió. También la lluvia acompañó las largas caminatas que a veces dan como resultado un sillón, un zapato o una mochila, nunca tal se vio. Y eso que dicen que en Fisterra apenas sorprendió descubrir la procedencia de los cuerpos. Los lobos de mar aúllan y huelen mejor la muerte. Cee y Corcubión En Cee, cuatro del GMIR: Nino Ruso, Juan Carlos Canosa, Suso Trillo y Antonio Barrionuevo. Juan Carlos Bouzas, en la base. Fue el equipo que localizó el cuerpo en Brens. El juez levantó el cadáver y ellos siguieron por toda la orilla. En Corcubión, nueve voluntarios, coordinados por Ramón Pose, Chete. Para realizar una labor más eficaz se dividieron en grupos de tres. Equipados con prismáticos, cuerdas y, por supuesto, trajes de agua, no dejaron un centímetro de costa sin revisar. El alcalde, RafaelMouzo, colaboró desde su puesto prestando ayuda a las autoridades lusas que vinieron a conocer un lugar en el mundo en las peor momento posible.