La misiva es de un estudiante americano enrolado en la Marina Pasaban las cuatro de la tarde del lunes, cuando Juan Manuel Lobelos Tajes abandonó su casa de Camelle. Iba con sus dos hermanos y su padre a pescar. Fiel a su costumbre, desde que un amigo encontrará una carta en una botella, al pasar por la playa de Traba estudió los envases allí agolpados. Tras años de búsqueda, por fin pudo emular a Arquímides y gritar «Eureka». Había encontrado un mensaje. Era de un estudiante americano enrolado en la Marina llamado Kevin Matthew Cross.
10 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.«Un compañeiro contounos un día na escola que atopará unha mensaxe nunha botella e dende aquela, sempre miro cando vou pola praia. Incluso cando estou de pesca co meu pai collo os tablóns que pasan a carón da barca para ver si hai algunha mensaxe», afirma Juan Manuel Lobelos Tajes. Este camellán tiene quince años y estudia en el instituto de A Ponte do Porto en Camariñas. «A carta está en inglés. Como a min non se me da ben nin o inglés, nin o francés, traduciuma unha veciña», confiesa. De este modo, más por conocidos que por conocimientos, pudo llegar a saber que el remitente de esta misiva es un estudiante de ingeniería de Kennebunk, en Estados Unidos, de 24 años aficionado al deporte y a la lectura que está en la Marina. El escrito está fechado el 18 de mayo de 1998. Respuesta Siempre que se logra lo que se ambiciona a las personas les acomete la duda de que hacer una vez conseguido el objetivo. «De momento, teño gardada a carta como recordo», afirma Lobelos Tajes. Juan Manuel no piensa tirar por la borda en un minuto la fama de amables que a los habitantes de la Costa da Morte les llevó siglos conquistar por el mundo. Así, responderá en breve a la epístola. ¿Qué le escribirá a su amigo americano? «Se él contoume a súa vida, eu terei que contarlle a miña», afirma el descubridor de la botella. El estudiante americano pide que se le responda y que se le diga cuándo y dónde fue hallada la carta.