Vecinos de numerosas localidades ribereñas sufrieron las peores inundaciones desde que comenzaron los temporales de lluvia y viento Los ríos no daban para más, y ayer ocurrió lo que se temía desde hace varios días. El Anllóns se desbordó en todo su recorrido, y en el parque de San Martiño, en el casco urbano de Carballo, alcanzó un nivel lo suficientemente peligroso como para que los vecinos decidiesen hacer guardia durante la pasada noche, ya que en cuestión de pocas horas el agua llegó hasta la zona de aparcamiento. Imágenes similares pudieron verse en Baio, Sardiñeiro (Fisterra), y en otras localidades ribereñas.
07 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.A Braña de Erbecedo, en el límite entre los municipios de Carballo y Coristanco, volvió a ser uno de los lugares más afectados. El agua anegó varias viviendas y todas las carreteras desde Rus hasta Coristanco tuvieron que ser cortadas al tráfico por Protección Civil, que trabajó sin descanso desde las cinco de la madrugada. La flota estuvo amarrada, y en Fisterra se produjo un desprendimiento de tierra en la pista de acceso al faro, lo que obligó a señalizar y limitar el tráfico por la vía. Personal de Portos de Galicia se trasladó al lugar para determinar las medidas necesarias, y Protección Civil estableció un dispositivo de vigilancia permanente. Socavones y bolsas de agua en las carreteras -muchas de las cuales quedaron intransitables en varios concellos- fueron otras consecuencias del temporal, además de la caída de postes de los tendidos eléctrico y telefónico, con los consiguientes fallos en el suministro. También se derrumbaron árboles, tres de ellos sobre otras tantas chabolas del Monte del Carmen y otro sobre una caravana en O Sixto, todo ello en el municipio carballés. En ningún caso hubo que lamentar daños personales, pero los materiales son cuantiosos.