Para aprender a conducir

REDACCIÓN FERROL

CARBALLO

ASPA

Impuestos, seguros, salarios y mantenimiento de vehículos reducen sustancialmente los beneficios de las autoescuelas «No cobramos 3.300 pesetas por práctica de conducir, sino 2.845. El diciséis por ciento que se queda en medio corresponde al IVA, que nutre las arcas de Hacienda». Con esta contundencia, Gerardo Sanesteban, uno de los profesores de autoescuela de Ferrol, quiere dejar claro que «el sector no genera beneficios en estos momentos, sino más bien una filosofía de subsistencia». Y es que, los seguros, los impuestos, los salarios de personal, y, sobre todo, el mantenimiento que necesitan los vehículos desecha en la ciudad ferrolana y en contra de la opinión pública generalizada, toda ambición lucrativa en el negocio de las autoescuelas.

22 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Amortizar la adquisición de un turismo de «doble pedal» puede suplirse con el cobro de alrededor de novecientas prácticas de conducir, cuando su ciclo de vida no supera, de media, los cinco años, período durante el que el mantenimiento continuo del vehículo se antoja como un factor imprescindible. La inexperiencia que acompaña a los alumnos provoca un mayor consumo y desgaste del turismo, motivando que éste se convierta en un cliente habitual de los talleres mecánicos. Así, el gasto en penumáticos, el engrase de piezas y el recambio del embrague es continuo. El peor enemigo Pero, sin duda, el combustible es el peor enemigo de las autoescuelas. A pesar de sus continuas subidas, la mayor parte de los centros de Ferrol no ha elevado ni un ápice, sus tarifas en los últimos cuatro años _según se constata en sus libros de cuentas_ aunque disponen de total libertad para fijar los precios. Estableciendo un cálculo aproximado, la factura por el consumo de un coche, en circulación durante ocho horas, es decir, la jornada completa todo un mes, se establece entre las cuarenta y las cincuenta mil pesetas. Por otra parte, la «máquina» también sufre un acortamiento de los plazos en los que debe someterse a las sesiones de la Inspección Técnica de Vehículos. Así, la primera cita se fija a los dos años; de aquí a los cinco, la revisión adquiere carácter anual, mientras que a partir del lustro, se realizará semestralmente. Un gasto más. Para afrontar esta situación, la fórmula jurídica adoptada por la mayor parte de los centros de formación vial de Ferrol es el cooperativismo, con la que todos los socios participan a partes iguales en los ingresos y en las pérdidas. Gerardo Sanesteban afirma que muchos de los negocios pueden subsistir debido a esta estructura empresarial, puesto que «no hay jefe, por decirlo de alguna manera, y en los meses que se da una baja tasa de matriculación, nosotros nos adaptamos, esperando que llegue el verano y sus beneficios».