El homenaje al pintor coruñés asesinado en 1936 se convirtió en un acto contra la represión fascista En el cementerio de Bértoa no todas las tumbas tienen lápida. Pero las flores depositadas sobre la hierba, nada más entrar en el camposanto a la izquierda, recuerdan que bajo la tierra húmeda fueron sepultadas cuatro víctimas de la represión fascista. El homenaje al pintor coruñés Francisco Miguel se convirtió en un acto reivindicativo de la democracia en el que participaron los poetas Manuel María y Miguel Anxo Fernán-Vello, y muchos vecinos que recordaban los trágicos acontecimientos de 1936.
28 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Trinidad Martínez todavía era una niña cuando el hallazgo de cuatro cadáveres en la Costa da Pala, en la carretera de Baldaio, conmovió a la parroquia de Bértoa. El 28 de septiembre de 1936, gracias a la colecta realizada por el cura y los vecinos, fueron enterrados en el cementerio. Una de las víctimas fue el pintor coruñés Francisco Miguel. «A familia _recuerda Trinidad_ viña tódolos anos por Defuntos e traíalle un ramo de flores. Despois deixaron de vir, pero eu non deixaba pasar o día sen que tiveran o seu ramo. Parecerache mentira _señala_, pero cando paso polo sitio no que os mataron ha de ser raro que non lles rece». Otro vecino de Bértoa recuerda que en el lugar en el que fueron sepultados los cuerpos «nacían as margaritas. Pero todo iso xa pasou», añadió con cierta resignación. Como ellos, otros muchos habitantes de la parroquia de Bértoa y de Carballo quisieron participar ayer en el homenaje a Francisco Miguel organizado por las asociaciones de Escritores en Lingua Galega, de Pintores y Lumieira, que depositaron sobre su tumba sin lápida dos ramos de flores. Sus representantes, además de reivindicar al artista, aludieron a la necesidad de «asumi-la historia» para evitar que la barbarie se imponga a la democracia. «O seu recordo trae á nosa memoria o horror dun tempo pasado que nos avergoña, pero que temos a obriga de lembrar para poder ir devolvendo a dignidade histórica ás voces de todos aqueles homes e mulleres que a barbarie fascista quixo silenciar», dijo Belén Lendoiro, de Lumieira.