Los familiares encargados de atender a los enfermos tienen que superar el problema del desplazamiento Entre los grupos de ayuda a los familiares de enfermos de Alzheimer la frase «cuidar al cuidador» es de sobra conocida. Si el cuidador en cuestión vive en una pequeña aldea, la dificultad de su labor se ve incrementada. En la comarca de Bergantiños los «enfermeros» del rural han de superar los problemas de desplazamiento a Carballo para adquirir los medicamentos o acudir al médico. Se estima que alrededor de 270 personas del municipio, el uno por ciento de la población, padecen esta enfermedad.
21 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Entre los puestos de alimentos de la plaza de Carballo ayer se coló una pequeña mesa donde se ofrecía información sobre el Alzheimer. Era el modo de recordar que ayer se celebró en todo el mundo una jornada dedicada a esta enfermedad. Al frente de ella estaba Mar Barca, coordinadora del Programa de Voluntariado Social del Concello. Además, a lo largo de la mañana pasaron por allí varios familiares de enfermos que querían poner así su granito de arena. Alrededor de 45.000 personas en toda Galicia tienen Alzheimer. En general, se estima que el uno por ciento de la población padece la enfermedad. Carballo tiene aproximadamente 27.000 habitantes por lo que se puede calcular que 270 personas, aproximadamente, padecen el mal de Alzheimer. La mayor parte de los casos están en las aldeas, por lo que los cuidadores tienen que superar la distancia que los separa de Carballo para acudir al médico o buscar lo necesario para prestarles el mejor cuidado. Con el fin de ayudarles a comprender la situación que están viviendo, en la capital de Bergantiños existe un grupo de autoayuda encabezado por dos psicólogas, Lara Rodríguez de las Heras y Patricia Brandón. Este colectivo lleva funcionando desde el año pasado, vinculado a la Asociación de Familiares de Enfermos de A Coruña (AFACO). Quince personas se reúnen dos veces al mes en la sede de la antigua biblioteca para recibir información y formación. De estas familias, once son del medio rural: nueve del municipio carballés, una de Ponteceso y otra de Carnota. Pilar tiene a sus dos abuelos enfermos de Alzheimer. Ella comparte con su madre las labores de cuidado y mantiene que lo que más le cuesta llevar es que «se le menten cosas en la cabeza y no nos hace caso». Celsa Recarey lo tiene un poco más difícil. «Vivo as vintecatro horas do día dedicada á miña nai. O máis díficil é cando se pon terca e non contesta ás preguntas que lle facemos». Desde hace diez años, Celsa se dedica a cuidar a su madre.