Buenas piezas musicales

GABRIEL RIVERA Corresponsal CEE

CARBALLO

CASAL

En la zona existen veinte grupos que tocan desde folk hasta jazz, pasando por el punk o el heavy Los vigueses Golpes Bajos sacudieron el mercado musical a principios de los ochenta cantando «Malos tiempos para la lírica». En la Costa da Morte los vientos para los distintos grupos comarcales no sopla a favor. Los miembros de las bandas reconocen que se encuentran muchas dificultades para salir adelante en este mundillo, desde que no hay locales donde tocar o ensayar hasta que no hay conjuntos. Las únicas armas que oponen contra esta situación es la ilusión de sus notas con las que están «locos por incordiar».

23 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Actualmente en las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra se pueden encontrar cerca de una veintena de bandas, al margen de las orquestas, que conforman el panorama musical de la zona. El rock y el pop son los estilos más habituales, pero en la Costa da Morte también se pueden encontrar grupos de folk, jazz o trash-metal. ¿Está atrevesando un momento crítico el panorama musical en la zona o, por el contrario, goza de buena salud? La cuestión, aunque tenga tan sólo dos opciones, no parece tener fácil respuesta. Mayoritarias son las voces que ven una época de retroceso. «Estivo moito mellor antes que agora. Cando estaba nos Impresentables tocábase moito e éramos moita xente. Agora apenas se toca», dice Carlos Gómez integrante de Barafunda. Este mismo análisis es compartido por Agustín Rivas, de A Cruz de Baixar: «A nivel de folk paréceme que antes había máis que agora, desapareceron grupos como Atalora». Aunque en contra de estas posturas también hay voces que claman en el desierto y que creen que piensan que se está pasando por un momento bastante bueno: «Eu penso que hai bastantes grupos, moitos máis que antes, que había catro», apunta Antón, regente de locales en los que se efectúan conciertos. Marea Jazz Band es uno de los grupos que lo tiene más complicado debido a su estilo de música: «É moi difícil, o apoio é mínimo e a afección polo jazz nesta comarca é mínima», comenta Juan José Canosa, miembro del grupo. Por localidades, Laxe y Cerceda parecen ser los pueblos que más se mueven a tenor del número de grupos que surgen entre sus habitantes. A Laxe se le deben A Patrulla, Fun Caffe o Marea Jazz Band. Cerceda, en cambio, parece optar por dar caña al panorama musical comarcal con su terna de grupos de rock duro: Cenzar, Sensacha y Sangrila. Cotidianidades El discurrir de estos esforzados de la nota no es un camino de rosas, las dificultades se las encuentran a cada paso. El acto más básico de cualquier formación, ensayar, entraña perentorias dificultades. «En Carballo non hai locais onde ensaiar, nós temos que facelo na Coruña e cando vamos alí perdemos toda a tarde», comenta Pablo Maneiro, bajista del Mr. Graham. Tocar en directo también supone un problema para los músicos locales: «Os locais non se animan a facer actuacións, xa non hai case onde tocar. Algúns dos pubs que facían concertos agora non os fan porque protestaron os veciños», explica Ruchi, miembro de A Patrulla. Martín Miñones, de Fun Caffe, no comparte esta opinión y dice que «non é que non haxa sitios, o que pasa é que agora veñen de fóra a tocar porque somos moi poucos grupos e tocamos demasiadas veces no mesmo lugar. A cousa está un pouco saturada», comenta. Además, señala que los grupos da Costa da Morte no están valorados en el exterior.