El océano, más cerca del colapso

El aumento de la temperatura del agua, la acidificación, la sobrepesca o el plástico son solo algunas de las amenazas a las que se enfrenta el medio marino


redacción / la voz

Cada año la humanidad emite con sus actividades unas 25 gigatoneladas de dióxido de carbono. Pero el noventa por ciento de esos gases de efecto invernadero terminan en el océano y solo un diez por ciento en la atmósfera. El trabajo que ha estado haciendo el mar ha evitado que la temperatura media de la Tierra se dispare y que el clima sea hoy mucho más hostil. Una nueva investigación dirigida por la Universidad de Princeton y publicada en la revista Nature acaba de revelar que el calentamiento oceánico es incluso mucho mayor del que recogen los informes del IPCC (Panel de expertos sobre cambio climático de la ONU). En concreto, los mares se han calentando durante los últimos 25 años un sesenta por ciento más de lo estimado. Por tanto, los datos conocidos hasta ahora eran demasiado conservadores y la magnitud del calentamiento antropogénico mayor de lo que se pensaba.

El aumento de la temperatura solo representa uno de los desafíos que afronta el océano global. La ingente cantidad de dióxido de carbono que almacena disminuye el pH e incrementa su acidez. Desde la Revolución Industrial ha aumentando un treinta por ciento. Y si las condiciones cambian, la vida marina lo paga. Las zonas muertas, bajas en oxígeno, han crecido de forma dramática. Hoy se está produciendo además una migración de especies sin precedentes. En las aguas de Galicia, por ejemplo, se observan cada vez más peces tropicales y al mismo tiempo desaparecen otras especies habituales, como la sardina, que tiene que ir hasta el Mar del Norte para encontrar las aguas frías que necesita. Otro efecto indeseado del nuevo orden oceánico es la extinción masiva del coral, una especie muy sensible a los cambios de temperatura.

Por si no fuera suficiente, el ser humano está expoliando los mares. En la actualidad hay un cuarenta por ciento menos de especies marinas que hace cuatro décadas por culpa de la sobrepesca. Este viernes Noruega, China y Rusia, integrantes de la Comisión del Océano Antártico, vetaron la posibilidad de crear en la Antártida la mayor reserva marina protegida del mundo. La política tampoco ayuda. Y mientras el océano se vacía de peces, se llena de plástico. Cada segundo que pasa se añaden 200 kilos de este material, que muchos peces confunden con comida y por ello acaban envenenados. El plástico ha invadido toda la cadena trófica, hasta llegar al estómago de los seres humanos.

Un océano muy caliente también tendrá efectos drásticos en el clima, ya que puede alterar el delicado equilibrio del que depende la corriente termohalina, que circula por todo el planeta. La corriente del Golfo, un sistema de calefacción natural para Europa, no ha estado tan débil en mil años. Sin olvidar que un océano más cálido se dilata o expande y en consecuencia aumenta el nivel del mar. En los últimos 25 años ha crecido siete centímetros.

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