El marido, de 67 años, fue detenido por un delito de estafa La pareja se hospedó en establecimientos de lujo de Santiago y A Coruña durante semanas
23 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Un hombre de 67 años, J.?A.?F.?B., y su mujer se habían propuesto disfrutar de unas largas vacaciones en la provincia de A Coruña mediante el controvertido sistema vacacional del «todo incluido», hasta que el martes la policía le cambió al marido la tradicional pulserita de este tipo de hoteles por las esposas. La razón del cambio: había cometido un delito de estafa a tres hoteles que asciende a un total de 10.600 euros. La pareja había estado alojada durante varias semanas en un establecimiento de A Coruña y en dos de Santiago, y lejos de elegir hoteles discretos no dudaron en hospedarse bajo el amparo de un buen puñado de estrellas, en los que los turnos de personal siempre bien pensante les otorgaban cierto margen de actuación. Cuando en más de una ocasión requirieron a los huéspedes a que hicieran frente a las facturas o bien a entregar algún tipo de señal las respuestas fueron siempre esquivas y en la misma dirección: el pago, decían, lo harían mediante transferencia bancaria o bien a través de una agencia que supuestamente gestionaba sus negocios. Mientras, la cuenta iba engordando a diario con el alquiler de la habitación, las llamadas telefónicas y las minutas de las cafeterías y los restaurantes, convenientemente cargadas al saco sin fondo del dormitorio en cuestión. Empresario de Muros El gasto diario podría superar los 300 euros, suficiente cantidad como para que la policía haya detenido a J.A.?F.?B., que es quien solicitaba los servicios. La mayor parte del agujero la asume un hotel coruñés -unos 7.000 euros- y el resto se reparte entre otros dos de la capital gallega, donde la policía puso fin a las peculiares vacaciones del que, al parecer, es un empresario de la zona de Muros que en los últimos tiempos ha pasado por dificultades económicas. A pesar de que el caso ya está en manos del juez, la investigación sigue abierta, porque la policía está intentando localizar al hijo del matrimonio, M.?F.?V., que apareció por la recepción de dos de los hoteles cuando la situación era insostenible con la intención de hacerse cargo de la deuda, algo que en ningún caso llegó a cumplir. De todas formas, las autoridades no ven repercusiones penales en su participación de los hechos. El detenido siempre utilizó su documentación y los datos aportados en las recepciones eran verdaderos, y cuando fue abordado por la policía mostró en todo momento el mismo perfil educado que mantuvo durante todas sus estancias. Directivos de diferentes hoteles de lujo consultados aseguran que estas situaciones no son habituales porque en la actualidad, cuando el cliente no llega a través de una agencia, es normal exigir un número de tarjeta de crédito que responda de los gastos con el fin de evitar situaciones embarazosas para el personal y para los propios usuarios. El fraude, aseguran, está aumentando por el uso de tarjetas robadas o por la contratación de viajes a través de agencias virtuales.