Adiós a un querido exalcalde

BOIRO

obituario Ángel Carbajosa Maestre

Hace algún tiempo, pero no demasiado, al teléfono de este periódico, donde las comunicaciones suelen sucederse a velocidad de vértigo, llamó una voz tranquila, amable, que sonaba casi como un hilillo y que, con su sosiego, ponía paz al trajín diario. Era la del boirense Ángel Carbajosa Maestre, que telefoneaba para preguntar por un viejo amigo suyo. Tenía su voz el encanto de los años, hablaba el hombre con esa elegancia de antaño que a veces se echa tanto de menos. No fue una conversación larga. Pero sí duró lo suficiente como para comprobar que estaba triste, muy triste, porque hacía muy poquito que había perdido a su esposa. Emocionaba oírle hablar de ella. Contaba que vivía en Santiago, pero que seguía pendiente de su tierra, Boiro. Ayer, él también falleció. Tenía 94 años.

Quienes conocen bien a Ángel Carbajosa decían ayer de él que era hombre de talento pero, sobre todo, de talante. Le tocó, como a buena parte de su generación, ir a la Guerra Civil. Tras la contienda, regresó a Boiro, donde fue farmacéutico muchos años. Durante la dictadura franquista, quisieron que fuera alcalde boirense. Y, al parecer, costó, y mucho, convencerle para que ocupara este cargo. Indican que el hecho de que fuese regidor en el período preconstitucional no equivalió a que gobernase con mano militar. Todo al contrario, señalan que le gustaba aconsejarse, sobre todo de los vecinos. Y que si podía pedir asesoramiento a personas expertas en materia de leyes o similares cuando había que tomar una decisión contundente, no dudaba en hacerlo.

Ayer, su cadáver llegó a Boiro al mediodía. A partir de esa hora, numerosos vecinos pasaron por el tanatorio para despedirse de él y darle apoyo a su familia. Hoy, a las doce menos cuarto, la comitiva fúnebre partirá de esta sala hacia la iglesia parroquial de Santa Baia, donde se oficiará el funeral de cuerpo presente. Seguidamente, se le dará sepultura en el cementerio de Vista Alegre.

Con Ángel Carbajosa, padre de tres hijos y que tiene nietos y bisnietos, se va también una parte de la historia de Boiro. Para el recuerdo queda una imagen de 1975, cuando le cedió el bastón de mando a Francisco López Silva, en un acto que contó con la presencia del gobernador civil. Descanse en paz.