Riadas y sequía

Ana Gerpe Varela
Ana Gerpe EL BALCÓN

BARBANZA

Duchas en la playa de Coroso
Duchas en la playa de Coroso CARMELA QUEIJEIRO

Parecía que íbamos a estar surtidos de agua hasta el infinito, pero no

05 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Llovió durante el invierno como si no hubiera un mañana, brotaban las cascadas en los lugares más insospechados. Los taludes de los montes desalojaban agua hacia las carreteras, los ríos iban desbordados, los embalses abrieron compuertas para liberar agua. Parecía que íbamos a estar surtidos, pero no. La salinidad de las rías llegó a cero y el bivalvo murió por toneladas

Toda esa cantidad de agua se fue río abajo y, ahora, después de unos meses sin precipitaciones, resulta que hay municipios en los que se habla de situación de prealerta y del riesgo de que puedan registrarse cortes en el suministro. Es decir, que ni sabemos «gardar das medras para as choras», como dice el refrán, ni existe capacidad para contar con un sistema de almacenamiento que permita evitar este tipo de situaciones.

Desde los ayuntamientos se apela a la responsabilidad, se prohíbe llenar piscinas, regar, baldear y etc. Seamos realistas, ninguna Administración local tiene barbanzana tiene capacidad para controlar el uso inadecuado del agua.

La cultura existente, con carácter general, es de despilfarro de este bien necesario e imprescindible. Mientras tanto, las fugas continuarán en las redes públicas, la captación en los manantiales continuará siendo deficiente y esperaremos cruzando los dedos a que lleguen las lluvias para que no llegue el momento en el que uno abra el grifo y no salga nada.

Algunos vecinos ya están viviendo esta situación por la falta de presión de agua. Es posible que las Administraciones deban pensar a largo plazo en un plan estratégico.