Los edificios que la modernidad dejó sin inquilinos y sin planes de futuro en Barbanza

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Antiguas sedes de Telefónica, Fenosa, cámaras agrarias o casas del mar se han sumido en el abandono a falta de proyectos y dinero para recuperarlos

26 jul 2026 . Actualizado a las 18:37 h.

La velocidad que llevan las nuevas tecnologías y todo lo que acarrea la modernidad ha dejado por el camino numerosos edificios que en su día albergaron una gran actividad y que hoy sucumben al abandono sin un proyecto para recuperarlos y darles una nueva vida. Las sedes de Telefónica en Barbanza —esas grandes moles de ladrillo granate— llevan años cerradas a cal y canto en concellos como A Pobra, Noia, Boiro o Aguiño, aunque en esta última parroquia ribeirense justo estos días se están llevando a cabo unas obras de mejora porque la fachada había sufrido varios desperfectos en invierno.

Mientras en otras ciudades de Galicia y de España estos inmuebles fueron adquiridos por los ayuntamientos para darles un uso social o se vendieron para levantar edificios de viviendas, en Barbanza no hay ningún proyecto en marcha. Desde la empresa —rebautizada como Movistar— explican que «la gestión y eventual desinversión de estos activos responde a criterios técnicos, operativos y patrimoniales que se analizan individualmente, por lo que no resulta posible anticipar actuaciones concretas sobre emplazamientos determinados».

Otro tanto de los mismo ocurre con los edificios anexos a centrales o estaciones eléctricas de Fenosa (Naturgy). Hace ya muchos años que no vive nadie en los inmuebles anexos a la de Palmeira o en las casas de los antiguos trabajadores de la central hidroeléctrica del Tambre, que en su día albergaron un alojamiento de turismo rural que ya no funciona.

Las antiguas casas de los conserjes de gran parte de los colegios también permanecieron mucho tiempo abandonadas, aunque con el paso del tiempo se han ido recuperando para comedores, como en el Brea Segade de Rianxo o en el Ramón de Artaza de Muros; para ampliar la biblioteca, como en el Salustiano Rey de A Pobra, o incluso se reconvirtieron en aulas para impartir clase de FP en el instituto pobrense.

En Mazaricos, el antiguo colegio de Pino de Val se convertirá en residencia y la casa del conserje en local social, mientras que el antiguo edificio de la cámara agraria fue cedido en su día al Concello, que reservó el bajo para Correos y los pisos superiores como sede de varios clubes, aunque ahora están en desuso.

Las casas del mar o pósitos de pescadores también fueron perdieron su actividad original, y algunas han ido trampeando para poder seguir abiertas, como las de Rianxo y A Pobra. Esta última la utilizan varias asociaciones locales para sus talleres y ensayos, e incluso la cofradía se la ofreció a la Deputación para que la alquilase como sede administrativa, pero no se llegó a concretar nada. En cambio, la antigua casa del mar de O Cabo de Cruz tiene un futuro prometedor, ya que en estos momentos se ultiman las obras para albergar el nuevo Museo da Conserva que impulsa la mancomunidad Barbanza Arousa.

Precisamente en Boiro también están en marcha varios proyectos para dar una nueva vida a las antiguas casas de los maestros, aunque todavía queda un bloque que no tiene un proyecto definido. Por su parte, en Ribeira el Concello adquirió la antigua nave de Cerqueira a la que pretende dar uso social.