Fito y los baches

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

La autovía de Barbanza
La autovía de Barbanza Elena Fernández

Es curioso que la autovía del Barbanza, la AG-11, que tiene un nivel de conservación general aceptable, luzca unos cuantos baches muy peligrosos para los conductores y sus vehículos

20 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A los caminos, carreteras, autovías y autopistas les ocurre lo que al soldadito marinero de la canción de Fito y los Fitipaldis: «Después de un invierno malo, una mala primavera». Y la canción sigue «dime por qué estás buscando una lágrima en la arena», que en este caso podríamos sustituir por: dime cómo buscarás financiación en Bruselas.

Que a estas alturas las autoridades competentes en la materia —a saber, Xunta, Diputación y ayuntamientos— se sorprendan y busquen cobijo en la climatología es tan pueril que sonroja, se convierte en un insulto a sus administrados. Pero se limitan a decir que este ha sido un invierno excepcional. «Sin saber cómo ha venido te ha cogido la tormenta», sigue Fito, a la medida de su excusa.

Precisamente porque Galicia es Galicia y no Castilla-La Mancha, el pintado y la inversión preventiva en el firme es más indispensable para la seguridad de los usuarios. Pero lo lógico en política es rara avis. Por estos pagos es más fácil que venga Pere Navarro a echarnos la culpa cuando nos descojonemos en uno de los muchos baches olímpicos que jalonan nuestras vías.

Es curioso que la autovía del Barbanza, la AG-11, que tiene un nivel de conservación general aceptable, luzca unos cuantos baches muy peligrosos para los conductores y sus vehículos, sobre todo de dos ruedas. Por no hablar del hundimiento en el viaducto de Cespón, más notorio en dirección Padrón, que al menos da la sensación de empeorar con el paso del tiempo.

Después, si ocurre algún percance grave, que no vengan con el postureo de las lamentaciones para encubrir responsabilidades.