Kit navideño de supervivencia

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

BARBANZA

Imagen de archivo de una mesa dispuesta para una cena navideña.
Imagen de archivo de una mesa dispuesta para una cena navideña. CESAR QUIAN

18 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya queda nada para que el cometa 3I/ATLAS pase cerca de la Tierra, el 19 de diciembre nos rozará a 290 millones de kilómetros; es decir, quedará más lejos que la luna pero más cerca que el corazón de aquella chica. Ante la posibilidad, remota pero sugerente, de que alguien —sí, los alien— nos observen desde fuera, quise configurar un kit de supervivencia para atravesar la Navidad sin salir demasiado herido.

Bastará con una mochila, en ella meteremos primero una chaquetita, que el frío aprieta. Ibuprofeno y Almax; uno nunca sabe si en una sobremesa se rinde primero la cabeza o el estómago, especialmente en las sobremesas navideñas donde tendemos a repetir historias cada año en las que vamos añadiendo pequeñas heroicidades inventadas; no es mentir, es épica, cine.

Hay que meter servilletas perfumadas contra el olor a langostino, hay que preparar el dedo de silenciar grupos de WhatsApp, porque al meme navideño número 100 empiezas a soñar con cuchillos. También hay que meter un poco de respeto, algo que amortigüe la nostalgia de los que faltan y que haga que lleguemos presentables a la cena.

Metamos una ración de paciencia entre el marisco y el postre, una foto vieja, una risa antigua, una palabra amable. La fuerza para no huir de la Navidad, la voluntad de quedarse. Al final no se trata de sobrevivirla, sino de reconocerla como un pequeño desorden de afectos, de excesos y ausencias que nos hacen seguir sentándonos en la mesa, porque esto, sea lo que sea, es lo más parecido que tenemos a un hogar amándose, sin saber cómo, pero intentándolo siempre.