El joven chileno que sigue los pasos de su padre y sueña con convertirse en un gran artista: «No quiero volver a vivir la escasez»

Laura Ríos
Laura Ríos RIBEIRA

BARBANZA

Aunque el joven chileno se crio en Ribeira, reside en Boiro desde hace varios meses.
Aunque el joven chileno se crio en Ribeira, reside en Boiro desde hace varios meses. CARMELA QUEIJEIRO

El joven combina ritmos urbanos para expresar sus emociones a través de la música

18 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El ADN funciona a veces como un hilo invisible entre los miembros de una familia. Parece que no está ahí o que solo se manifiesta a través del parecido físico, mas no es así. Los ojos azules, verdes o marrones o el cabello ensortijado no son la única herencia de los antepasados que, de alguna manera, dejan un rastro de personalidad en todos sus descendientes. De eso es muy consciente Matías Brito, más conocido como Nony157 (Chile, 2004), un joven al que la atracción por la música le corre por las venas.

Su amor por las letras y las melodías no tuvo un comienzo marcado en su vida, sino que nació con él. Ver a su padre Alexis, cantante de orquesta, entonar hermosas canciones en casa, determinó no solo su pasión, sino también su realidad, pues el chico y sus padres se mudaron de Chile a Ribeira cuando él tenía un año. Así fue como, de niño, empezó a interpretar desde piezas flamenco hasta pop español, pasando por la bachata de Prince Royce.

La explosión artística que está viviendo ahora llegó tras los primeros años de la adolescencia, cuando los días dejaron de sonar a la alegría de la infancia y dieron paso a los truenos de la inseguridad y la búsqueda de aceptación: «Antes no tenía fe en mi mismo, ahora sé que me quiero comer el mundo».

Con ese afán de crecer lo máximo posible en la industria, el barbanzano empezó a sacar sus primeros temas en plataformas como Youtube hace dos años. Su estilo, que navega entre el trap y el drill, un subgénero del anterior surgido en Chicago a principios de la década del 2010, le permitió expresar sus sentimientos plasmándolos en un papel y escupiéndolos en el micro: «Para mi es como una terapia».

El ribeirense, que el año pasado estuvo trabajando como repartidor para una gran empresa del sector, no ve otra salida laboral que no sea invertir en sí mismo y en su música para labrarse una vida y para dejar enterrados en el pasado los duros años en los que no pudo permitirse algunas cosas: «Lo mal que lo pasé de pequeño no quiero volver a verlo ahora, no quiero volver a vivir la escasez».

Llamar la atención

Piensa que para conseguir su objetivo lo importante es construir un proyecto sólido con el que poder hacerse un nombre propio en la industria. Para esto, apunta que hay muchos artistas que optan por canciones de fuerte contenido sexual y machista con las que llamar la atención de cierta parta del público, sobre todo de los más jóvenes. «A mi no me gusta exponer a ninguna mujer ni nada por el estilo, quiero hacerme grande por mi talento».

El joven defiende que América Latina es un subcontinente muy rico a nivel cultural y que cada país tiene una gran variedad de artistas que escogen unas letras u otras en función de sus propios intereses y su estilo: «Existen todo tipo de compositores, pero hay algunos que utilizan un lenguaje obsceno y eso puede volverse en su contra con el paso del tiempo».

Durante la conversación el chileno no puede olvidarse de su amigo Bony, una persona que el destino puso en su camino, piensa, para compartir tanto una gran amistad como su talento. «Cuando él vuelva de República Dominicana vamos a sacar algunos temas juntos, somos casi como un dúo musical», bromea.

Sobre el futuro, señala que lleva toda la vida viviendo en Barbanza y que le gustaría experimentar yéndose a probar suerte al extranjero: «Quiero 18 o 20 años de pura adrenalina, de llenar salas de conciertos». El joven tan solo está empezando su carrera, pero sabe que le quedan muchos años para seguir la estela musical familiar.