Que la Policía sea vista por algunos como «los malos» y los narcotraficantes como una especie de Robin Hood no es culpa de la televisión, sino de una enorme falta de autocrítica
17 ago 2023 . Actualizado a las 19:24 h.Las series acerca del narcotráfico y el mundo de la droga han hecho un flaco favor a toda una generación. O eso dicen los que entienden. Yo no comparto del todo esa opinión, aunque un servidor también pensaba que quería ser Sito Miñanco al ver a Javier Rey interpretándolo en la pequeña pantalla, pero lo que en realidad le gustaría es desprender el sex appeal del actor noiés.
El mundo de la droga no está para nada banalizado por mucho que nos intenten vender lo contrario. Sí, los mismos que buscan meter ideologías con calzador y que sin haber pisado Galicia en su vida se llenan la boca diciendo que el problema es que a los gallegos les encanta la cocaína o la fariña, como dicen ellos.
No hay ninguna duda de que en Galicia hay mucha droga, pero, si entra, es porque alguien la mete en la costa. Gente de aquí, de toda la vida, personas a las que cualquiera podría describir como «un buen tío» que en cualquier momento pueden entrar en un calabozo y no salir hasta empezar a peinar canas.
El de Camariñas solo ha sido un episodio más de la negra historia de Galicia con los estupefacientes, pero que la Policía sea vista por algunos como «los malos» y los narcotraficantes como una especie de Robin Hood no es culpa de la televisión, sino de una enorme falta de autocrítica.
Saber decir que no es una de las mejores cualidades que puede tener cualquier ser humano, y más si lo que se rechazan son cantidades ingentes de dinero por un par de viajes a la mitad del océano. No hay quien pague el daño que provoca la droga, pero tampoco merece la pena pasar 10 años a la sombra por ir a la descarga.