Cuestión de civismo

Ana Gerpe Varela
Ana Gerpe EL BALCÓNA VIVA VOZ

BARBANZA

16 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Es frecuente en sesiones plenarias celebradas en el área de Barbanza escuchar reproches desde la oposición a la falta de mantenimiento de elementos o espacios públicos. Es un hecho que ese problema existe, generalmente porque, a la larga, resulta más costoso mantener, por ejemplo, un parque de juegos en buenas condiciones que construirlo.

En ocasiones también parece que las Administraciones locales no son previsoras a la hora de elegir determinados materiales para el mobiliario público, decantándose por algunos que requieren atención periódica, o que son inadecuados para su colocación en zonas próximas al mar, donde la erosión es importante.

Dicho todo esto, tampoco cabe perder de vista la acción destructiva de los incívicos. Puede que sean solo un puñado en cada municipio, pero los efectos de sus acciones constituyen una plaga. Resulta decepcionante ver como acaban por el suelo, llenos de pintadas o rotos elementos colocados para hacer más agradables las localidades o concebidos con una utilidad pública. Ya puede ser esta servir de asiento, alumbrar, depositar residuos o guarecer mientras se espera el autobús.

Fachadas llenas de pintadas, papeleras arrancadas o maceteros por los suelos. ¿Qué motiva ese deseo vandálico de que tenga todo un aspecto de basurero? Mantener cuesta caro y si por encima es preciso realizar trabajos extraordinarios, lograr el objetivo de unos pueblos barbanzanos que dé gusto verlos es imposible. Es solo una cuestión de civismo y seguro que algo puede hacerse.