Policía local y virus

José Vicente Domínguez
josé vicente domínguez LATITUD 42°-34?, 8 N

BARBANZA

08 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Todos nos deshacemos en elogios acerca del nivel cívico de la gente de nuestros pueblos y su esfuerzo para evitar la propagación de esta pandemia. Los políticos, sobre todo, no se paran en alabanzas para con sus ciudadanos, tal vez pensando que el hecho de hablar bien de los vecinos, les exime de sus responsabilidades. Mientras tanto, vemos como el covid-19 se encariña con nosotros y, a pesar de esa supuesta responsabilidad vecinal, los casos siguen en aumento, hasta llegar a situarnos en la crítica necesidad de obligar al cierre perimetral de los concellos y a la casi ausencia de actividad de la importante hostelería. ¿Pero quién vigila que todo esto se cumpla?

Los cuerpos de policía y, entre ellos los de policía local, son los encargados de velar por la seguridad ciudadana dentro del ámbito municipal. Es decir; no importa que a los ciudadanos se les suponga el mejor de los niveles cívicos y su disposición a cumplirlos; pues si solo con eso fuera suficiente, maldita la necesidad que habría de disponer de cuerpos de seguridad. O sea: nadie alteraría el orden público, aparcaría sobre las aceras o cometería cualquier otra imprudencia en contra de las normas. Es, por tanto, la policía local la encargada de velar por el cívico comportamiento de los ciudadanos de un concello. Y entre estos límites, el de la salud es y debería ser primordial.

¿Y qué sucede cuando no existen suficientes guardias municipales en número y en medios para velar porque todos los ciudadanos cumplan con las normas de uso de mascarillas, distancia social, aforos, reuniones o desplazamientos? Pues que la lógica de la imperfección del comportamiento humano se materializa y conlleva a que se salten las disposiciones a pesar del tan loado civismo. Es necesario que exista policía local en número suficiente para hacer frente a quienes incumplen las obligatorias normas, y más que nunca, cuando la salud de todos está en juego por el incivismo de unos cuantos a los que conviene vigilar. Si en base a este razonamiento aplicamos una simple proporción, nos encontraremos que, a mayor número de policías locales de un municipio en función de su número de habitantes, mayor será el grado de cumplimiento de las normas.

Llegados pues a este punto, ¿dispone la policía local de los concellos de Barbanza de suficientes medios para controlar a los que incumplen las normas? ¿Alguno de los municipios cumple, o siquiera se acerca, al ratio establecido de un policía por cada 667 habitantes? Seguro que no; incluso contando a los auxiliares que, por su propia definición y competencias, no son agentes de la autoridad. Algo falla cuando, en los gastos de cualquier concello barbanzano, los de personal en su conjunto superan el 28 % del presupuesto; siendo un irrisorio porcentaje de dicha cantidad -que me gustaría ver detallado- el destinado a la policía local. Y no nos olvidemos que, para el cálculo, debemos considerar que los policías, al contrario de otros empleados y funcionarios municipales, ¡también trabajan los domingos y festivos!

¿Tendrá esta carencia de policías locales algo que ver con el desencadenante y descontrol de la pandemia del coronavirus en nuestra comarca? Pocos municipales se ven cuando tanta falta hacen.