Frases

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla BARRIO DEL PIGNETO

BARBANZA

Entrada de Hotel Ritz de París
Entrada de Hotel Ritz de París CHARLES PLATIAU | reuters

Desde hace un par de años vengo recopilando frases. Algunas hablan de política, otras de economía y la mayoría de la condición humana. Las mejores guardan un poco de todo y un toque de humor. Una de estas últimas la dejó James Matthew en un arrebato de mordacidad brillante: «La justicia está abierta a todos, como el Hotel Ritz».

Me las voy encontrando en libros, artículos, series, películas, en terrazas, en conversaciones de WhatsApp, en grafitis callejeros... Aparecen cuando menos te las esperas. Una me la topé en un viejo libro de segunda mano. Dentro había un marcapáginas hecho a mano por su anterior propietaria. Estaba repleto de frases y me impactó una en concreto: «Es feliz quien sabe amar». Tan simple, y tan cierto.

Sobre los cantamañanas que reparten carnés políticos hay una de Alfred Adler: «Es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo a ellos». Y una de Montesquieu me entusiasma: «Cuanto menos piensan los hombres, más hablan». Del gran Winston Churchill guardé un puñado. «El que se mete en el barro con un cerdo no puede esperar salir de él sin mancharse» es una de ellas.

«El carácter es el destino», dice un proverbio griego y uno español recuerda que «una cosa es predicar y otra dar trigo». «Ningún viento es favorable para el que no sabe hacia dónde va», afirmó Séneca. Y para Cioran: «Nunca estaremos demasiado lejos de las garras de un profeta». Para finalizar hay dos de Oscar Wilde que conjugan todo. «La vida es una cosa demasiado importante como para tomársela en serio» y «uno siempre debe jugar de manera justa si tiene las cartas ganadoras». Imposible explicarlo más claro.