Cualquiera se puede contagiar

María Xosé Blanco Giráldez
María Xosé Blanco CARA Y CRUZ

BARBANZA

01 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El que esté libre de contagio que tire la primera piedra. A estas alturas nadie se debería atrever, pues dicen los especialistas en la materia que ni siquiera los que han pasado el covid-19 y tienen anticuerpos están totalmente protegidos, por lo menos a medio y largo plazo. Así las cosas, todos somos peones en un tablero en el que el rey, el bicho verde que ha revolucionado el mundo, nos puede comer en cualquier momento y en el lugar menos pensado.

Con esta realidad muy presente, debemos evitar criminalizar a aquellos que se contagien y nos contagien. Se supone que nadie quiere tenerlo ni transmitirlo, pues más allá de que no sabemos con seguridad cómo reaccionará nuestro cuerpo ante la embestida del temido virus, todos tenemos familiares mayores o amigos considerados de riesgo, a los que estoy segura de que queremos proteger.

Ni los contagiados deben ser señalados ni se deben esconder. Está demostrado que la mejor forma de atajar un brote es aislar a aquellos que han tenido contacto con el positivo, por lo que la comunicación es vital. Si seguimos acusando a los contagiados solo correremos el riesgo de que algunos opten por callarse e impidan así romper la cadena de transmisión con celeridad.

Eso sí, que no sean señalados ni acusados no significa que puedan campar a sus anchas aunque la falta de síntomas les permita hacer una vida de lo más normal. Si algo nos debería haber enseñado el coronavirus es que la solidaridad y la unión son fundamentales para ganar la batalla. Es duro estar confinado en pleno verano, pero más duro será retroceder a la fase cero.