Olga Ramos: «Unha vez que pechas xa non volves abrir»

Ha tenido que pedir un préstamo, solicitar un ERTE y hacer miles de números para poder mantener la actividad


ribeira / La voz

La primera semana de confinamiento, Olga Ramos ya gastó una libreta intentando cuadrar unos números que no había por donde cogerlos. «Os ingresos caeron un 90 %, e co paso dos días todo ía a peor», explica la empresaria rianxeira, que al taller de reparación de vehículos que abrieron sus padres hace 30 años fue añadiendo, con el paso del tiempo, dos gasolineras Valcarce y un supermercado. Así que, desde mediados de marzo, a las nóminas de sus 14 empleados tuvo que sumar todos los gastos que se iban generando, y sin que apenas hubiese ingresos.

Se entran cero euros e tes que pagar cen, as contas non saen»

«Eu teño que seguir pagando autónomos, a seguridade social dos traballadores, as cisternas de combustible, as análises das augas pola gasolineira do porto... Se entran cero euros e tes que pagar cen, as contas non saen», explica la rianxeira, que no entiende porqué las distintas Administraciones han dejado de lado a los pequeños empresarios.

Decisión del Gobierno

Ante esta situación, se vio obligada a pedir un préstamo, a solicitar un ERTE para cuatro empleados y a reducir la jornada a otros cuatro, una decisión que le resultó muy difícil, «porque somos unha pequena familia, eu non durmía pensando en como ía dicírllelo».

A min ninguén me dixo en que criterios se basearon para elixir unhas e non outras, e é un agravio»

Por si esto fuera poco, el Gobierno publicó un listado de gasolineras que obligatoriamente debían de permanecer abiertas, «e que curiosamente todas pertencen a grandes compañías, non a pequenas. A min ninguén me dixo en que criterios se basearon para elixir unhas e non outras, e é un agravio».

A ella solo le dieron la opción de cerrar sus estaciones de servicio si lo consideraba necesario, una alternativa que descartó desde el principio porque quiere seguir atendiendo a sus clientes. «Se ven que non estás aberto, van a outra gasolineira e logo é moi difícil que volvan. De dez pode regresar un. Ademais, tal e como están as cousas no gremio, unha vez que pechas xa non volves abrir», comenta Ramos.

Aunque el panorama es de todo menos esperanzador, la vuelta al trabajo de varios sectores hace dos semanas fue como un rayo de esperanza y comenzó a notarse algo más de movimiento, «pero a actividade non pasa do 30 %», y esto no llega para poder hacer frente a todas las facturas. Para ejemplificar esta situación, Olga Ramos hace una ecuación: de 150 euros que vende de combustible solo gana 12 euros, «pero non están libres de cargas, senón que son para pagar gastos».

O que non poden facer é poñernos a man na cabeza para afundirnos máis»

Lamenta que todavía no se hayan puesto en marcha medidas que intenten frenar esta situación. «O que non poden facer é poñernos a man na cabeza para afundirnos máis, sigo sen entender como están xestionando todo isto», reconoce Ramos, que cree que para recuperarse tendrán que pasar años.

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