En la barbería


Anteayer, como todos los sábados, fui a sacarle brillo a la bola de billar que tengo por cabeza. Adoro de las barberías ese departir con el que espera turno o con el que el que sostiene la navaja, pero hoy vengo muy triste. Cada día me cuesta más soportarlo. Mientras escuchábamos el debate de investidura, un señor, un antiguo marinero de plataformas, me desgranó todo el discurso de la ultra derecha mediática: Venezuela, casoplón, Cataluña; Bildu;

feminazis…

Yo, triste de mí, intenté explicarle que, en sus tiempos, mientras negociaban, Aznar había llamado a ETA movimiento de liberación nacional vasco; que Rajoy había participado en un congreso por la Catalunya soberana. Intenté explicarle que ambos tienen las manos manchadas de dinero negro, y que en la boda de la hija del primero había más delincuentes por metro cuadrado que en Teixeiro. Le recordé que Fidel Castro estuvo por Boiro de la mano de Fraga y que, por desgracia, Marx no había resucitado para guiarnos a todos hacia el apocalipsis rojo. ¡Imagínense esta visita hoy en día!

Para rematar e intentar hacerle entender mi punto de vista, le conté que hace bien poco el presidente de la Xunta de Galicia prorrogó la concesión de la AP-9 a Audasa por 48 años más, que todos los diputados populares votaron en contra de su transferencia y que ahora tienen la caradura de quejarse… Pero él de todo esto nada sabía, porque en nuestra prensa nada de esto lee.

Hoy han venido los Reyes Magos y, aun siendo yo republicano, me gustaría pedirles la vuelta del periodismo riguroso sin la injerencia de intereses económicos. Suspiren.

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