Votamos

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

15 nov 2019 . Actualizado a las 19:58 h.

Pues que ya hemos votado y, como siempre, todos a gusto con su disgusto. Que parece que anhelan tener un mal resultado para sacar pecho hasta de sus pifias. O hacer como en los currículos, que para poner un defecto, exageras una virtud. Hasta los de Ciudadanos sacan pecho de la dimisión de Rivera, que oiga usted, ha dimitido un día tarde; después de uno de los piñazos más penosos de la democracia española, por no comentar su desprecio más absoluto al interés general. Aunque bueno, aquí sacan buena nota todos.

Que se lo digan a Pedro Sánchez, que de no dormir bien casi hace la cucharita con Pablo Iglesias. Que después del miserable papel que hicieron durante seis meses, con grandes desafíos ante España, en 24 horas dan un bandazo que hace poco creíble la política.

Después se asombran ante el ascenso de un partido de extrema derecha ¡Si se lo ponen a huevo! Les hacen una alfombra floral y les pagan la banda de música. Porque no hay tres millones y medio de falangistas o franquistas en España, es más, muchos de esos votantes son incapaces de explicar quién era José Antonio. El problema es que en el río revuelto en que se ha convertido la política española pescan a gusto los estafadores de soluciones fáciles e imposibles. Vale que hasta el punto de que una mujer, un inmigrante, un gay o un obrero votan a un partido que no se corta en postularse machista, xenófobo, homófobo y clasista.

Y hemos votado, pero eso no resuelve la profunda crisis social, el enfrentamiento y la incapacidad de entenderse; de hablar y de consensuar los grandes desafíos que harán de este un lugar para vivir algo mejor o mucho peor.