El viaje del Félix Muriel al corazón de la ciencia en Europa

Alumnos del instituto rianxeiro conocieron el CERN en Suiza, con paseo incluido por el acelerador de partículas


ribeira / la voz

Es común que los centros educativos organicen salidas a museos, universidades e, incluso, laboratorios, pero en el IES Félix Muriel han ido un paso más allá. Una quincena de alumnos de ciencias de segundo de bachiller acaba de regresar de la urbe suiza de Ginebra, pero la parada más importante la realizaron a unos 90 metros bajo tierra, profundidad a la que se sitúa el corazón de la ciencia europea, el colisionador de partículas del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear.

«Trátase de animar aos rapaces, e sobre todo ás rapazas, a crer na ciencia e ver que se pode chegar moi lonxe. Non existen fronteiras cando hai esforzo e traballo», explicó la docente de Física Mónica Iglesias, al cargo de esta actividad que ya tuvo su primera experiencia el curso pasado. Destacó casos como el del físico Daniel Esperante, forjado en las aulas del Félix Muriel, o de María Moreno, que también impartió una charla en este.

Los jóvenes no tardaron en aprender esta primera lección, con el claro ejemplo de la compostelana Mar Capeáns, alto cargo del CERN, o algo tan significativo como que el recepcionista, de Padrón, les recibió en gallego.

El bosón de Higgs

Podría decirse que los rianxeiros fueron unos privilegiados, ya que las vastas instalaciones que se extienden a lo largo de 27 kilómetros -incluso estuvieron en territorio francés durante parte de la visita- están en fase de parada para aumentar la potencia. Es decir, pudieron hacer algo más que admirar el afamado Globo de la Ciencia y la Innovación, símbolo del laboratorio.

Después de una serie de charlas en las que los jóvenes conocieron algunas de las aplicaciones prácticas de los descubrimientos -de la nube digital de datos a tratamientos de radioterapia-, el grupo tomó un autobús para desplazarse a uno de los dos grandes detectores de partículas del acelerador, el CMS. Sí, una de las piezas claves que permitieron confirmar parcialmente la teoría del mecanismo de Higgs y, por ende, la existencia del bosón popularmente conocido como partícula de dios.

«Interesáronse por cousas como a enerxía e a materia escuras pero tamén pola parte mecánica do CERN e o traballo dos enxeñeiros», comentó la profesora. El grupo también se adentró en el primer acelerador de partículas, construido en la década de los 50, ahora en desuso. A su vez, el viaje les permitió conocer el funcionamiento de la sede de Naciones Unidas en Ginebra, donde observaron la icónica cúpula de la Sala XX de los Derechos Humanos, obra de Miquel Barceló. Los rianxeiros pudieron ponerse manos a la obra en talleres prácticos con otros estudiantes en la Universidad de Ginebra.

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