Corrubedo no olvida al Debonair

Transcurridos 59 años desde que un yate encallara en A Ladeira, la hija del matrimonio norteamericano rescatado por los vecinos contactó con ellos y una nieta visitará la localidad


ribeira / la voz

Los recuerdos permanecen gracias a quienes se preocupan por transmitirlos y el mundo globalizado actual permite que sucesos ocurridos hace décadas regresen al plano de la actualidad. Hace 59 años, el Debonair, un yate en el que viajaba un matrimonio norteamericano -Willian Oscas y Heather St. Clair, junto a su hijo Thomas, de 9 meses-, encalló en la playa de A Ladeira y, este domingo, Hanna Slater, su nieta de 15 años, visitará Corrubedo para conocer a los vecinos del lugar en el que los rescataron, haciendo posible su propia existencia.

El blog de un corrubedense aficionado a indagar en la historia de la localidad recuperó la valiente actuación protagonizada por los residentes aquel 26 de octubre de 1960, que sacaron a los tripulantes de la embarcación de un agujero que habían excavado en la arena para protegerse del frío. Fue mediante esa publicación en las redes sociales como Kay Slater, hija de los náufragos, supo que el pueblo de Corrubedo no había olvidado al Debonair. Ella tampoco. Ni siquiera había nacido cuando ocurrió el accidente marítimo y, sin embargo, conoce el suceso a la perfección por los relatos de su madre que, afirma, «era una gran narradora».

No dudó Kay Slater en escribir una emotiva carta al correo electrónico que figura en el blog, cumpliendo el deseo que durante años albergaron los vecinos de Corrubedo de saber qué habría sido de aquella familia. En su extenso relato, Kay Slater, que reside en la península Cape Cod (Massachusetts) explica qué fue de sus padres, hoy fallecidos, y también habla de su hermano Thomas, que celebró su primer cumpleaños en Corrubedo.

De intercambio en Vigo

La casualidad, o el destino, como apunta Kay Slater, ha querido que su hija Hanna eligiera la ciudad de Vigo para realizar un intercambio con una familia. La Asociación Cultural XI Siglos de Corrubedo tuvo claro que algo así debía celebrarse con un reencuentro y así sucederá este domingo, en el que está previsto un acto institucional a las 12.30 horas en el atrio de la iglesia.

Kay Slater afirma que se quedó asombrada al saber «que había gente que recordaba a mis padres y el accidente» y afirma estar esperanzada por lo ocurrido: «Me encanta que algo sucedido hace tanto tiempo pueda conectar a las personas».

Entre quienes recuerdan al matrimonio norteamericano y a su hijo se encuentra Agustín Reino, cuyos padres, Alejandro Reino y María Enríquez, cobijaron durante varios meses en su casa a los náufragos: «Yo tenía 13 años cuando sucedió y alguna vez he tenido a Thomas en el colo».

Agustín Reino conserva fotografías de la estancia en su domicilio y señala que también tuvo con ellos un trato muy estrecho su tía Joaquina «que ayudaba a mi madre en la preparación de la comida y en las cosas de la casa, porque ella también debía ocuparse de la tienda que teníamos».

Agustín Reino reconoce que la carta de Kay Slater le emocionó. Recuerda que una vez que el matrimonio pudo emprender de nuevo el rumbo, la familia sintió no haber recibido noticias.

Sin embargo, relata un episodio que, dice, pocos conocen: «Mucho tiempo después, mi tía Joaquina recibió una carta de Heather, a la que nosotros llamábamos Esther, pero como nadie sabía inglés no se supo lo que ponía y, al parecer, se perdió». Los padres de Agustín tampoco viven, pero sí Joaquina, que tiene 83 años: «Ella reside la mayor parte del tiempo en A Coruña, pero yo le hablé de la carta de la hija de los tripulantes y también se emocionó».

En su relato, también cita a un abogado, Luis de la Peña, que apareció en Corrubedo al enterarse del suceso y que, explica, fue uno de los artífices de la recuperación del yate: «Se quedaba a dormir en casa de mi tía».

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