Blas Sobrido: «Somos un pequeño oasis»

Confiesa que luchar contra las grandes urbes es duro, aunque su poder intentan combatirlo con ilusión


Ribeira / la voz

No queda pista de tenis en la comarca en la que Blas Sobrido (A Pobra, 1975) no haya competido. Siempre con una raqueta, ha sido el principal impulsor de este deporte en la comarca. Peleando contra gigantes, ha logrado que sus equipos absolutos lleguen a División de Honor. Reconoce que no ha sido fácil, pero que nunca ha estado solo.

-¿Cómo empezó?

-De casualidad. Cuando era chaval fui a un torneo a Vigo. Había unos 2.500 euros en premios y me apunté. Pensaba que, como aquí era de los mejores, tenía opciones de ganar [ríe]. En cuanto llegué descubrí que no era tan bueno, pero conocí a Jesús Iglesias, quien sería mi entrenador. Le dije que aquí no había nada y comenzamos desde cero.

-¿Los inicios fueron duros?

-Los recuerdo como una etapa muy bonita. Lo importante es la ilusión y cuando eres un chaval tienes muchísima. Quieres comerte el mundo. De la mano de Tomás Dieste, presidente del Punta Salera, fuimos creciendo. Lo hacíamos todo entre él y yo.

-Crecieron de manera exponencial. ¿Cuánta gente tiene ahora entre todos los clubes?

-Entre socios, practicantes, alumnos y jugadores podemos andar por encima de los 300.

-No debe ser fácil combatir contra las grandes ciudades.

-Es muy complicado. Hay que suplirlo todo a base de mucho trabajo. No existe la misma cultura deportiva que en A Coruña o Vigo. Para entrenar en el Tenis Coruña, que es el club más puntero en competición, puedes pagar 300 euros al mes. Si lo hago aquí nadie lo entendería, pero sí te exigen los mismos resultados. Es por ello que siempre estamos buscando recursos.

-¿Cuál es la clave del éxito aquí?

-La ilusión y la buena relación que existe entre los clubes. Si vas al fútbol o al baloncesto hay más rivalidad. Nosotros no tenemos eso. Cada uno tiene su identidad, pero existe colaboración. Si un equipo debe encargarse de una competición y faltan fondos por cobrar, otro se hace cargo.

-Usted también ejerce de ese enlace entre directivas.

-Sí, quizás yo sea la cara más visible, pero tengo a mi lado a mi mujer, a mi hermano... En el máster de Boiro había 300 personas en el pabellón, con árbitros de línea y recogepelotas. Somos un grupo muy amplio.

-¿Cómo ha vivido este paso del tiempo como entrenador?

-Lo primero que quieres es que algún chaval juegue bien, que sea algo en Galicia, como ocurrió con Javi Castillo, Adrián Cespón, Juan Maneiro y Alberto García. Con el tiempo te pones retos a largo plazo, como es fomentar una cultura deportiva. Para mí fue una gran satisfacción cuando una antigua alumna me trajo a su hijo de ocho años. Cuando lo hizo es porque logré que le gustara, que llevara el tenis en la sangre. Ahora, en este mundillo si preguntas quiénes somos el Punta Salera no hay nadie que no nos conozca. Llevamos ya cuatro años en División de Honor. ¿Qué población de menos de 10.000 habitantes puede hacerlo?

-¿Cree que el tenis es el pato feo en Galicia?

-Somos lo último, no se nos tiene en cuenta y no se están haciendo bien las cosas. España es una potencia mundial, pero si quitas la escuela de Rafa Nadal y otras más, te queda poca cosa. La federación española tampoco toma medidas en favor del tenis. La última fue comenzar a cobrar por hacer torneos base. Nosotros llegamos a pagarles 2.000 euros al año. Después en el tema subvenciones, cada vez son menos y tardan más. En A Pobra aún no se han convocado las del 2017. Es algo que viene heredado, pero me gustaría que se imaginaran gobernando sin saber cuándo y cuánto van a cobrar.

-¿Les ha comido mucho terreno el pádel?

-Para nosotros la situación es bastante buena. En la liga comarcal batimos récord, con 80 personas. Mantenemos los equipos de División de Honor y tenemos conjuntos en casi todas las categorías base. El pádel te hace mella porque tienen más donde elegir. Pero te cuento un detalle. El otro día en Catoira me encontré un cartel de un equipo de fútbol que ponía: «Jugar aquí es gratis». Les dan chándal, los llevan y traen, todo sin pagar... Tienes que competir también con eso.

-¿Qué futuro le ve al tenis?

-Soy bastante escéptico. Sacando las grandes urbes, todo es muy complicado. Yo tengo el apoyo de mucha gente, pero sin mi cabezonería no habría nada. El tenis ha bajado en licencias en los últimos 10 años, tanto en Galicia como en España. Somos un pequeño oasis. Hace falta un cambio urgente, pero no veo a las federaciones con la actitud necesaria.

-¿Objetivos para el año?

-A nivel organizativo, que las escuelas sigan funcionando. Y mantenernos en la máxima división gallega. Será complicado, pero se intentará.

-¿Alguien que destaque?

-Nuestra fortaleza es el grupo. No hay nadie que sea mejor que otro. En chicas, Belén y Laura Hermo son las mejores. Y en la base vienen jugadores con futuro, pero no quiero hablar de nombres, queda mucho todavía.

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