Final apoteósico para una Guadalupe que va a más

Un amplio dispositivo de seguridad cercó la villa rianxeira en una mágica noche que congregó a unas 25.000 personas


ribeira / la voz

Con un apoteósico final, al que se sumaron 25.000 personas -según la Policía Local-, Rianxo puso el broche de oro a las fiestas de A Guadalupe interpretando al unísono A rianxeira, el considerado segundo himno de Galicia. A las dos en punto de la madrugada de ayer, la orquesta La Ola ADN dio entrada a la popular canción en una abarrotada plaza Castelao, cuyo testigo fueron tomando la Gran Parada y Samba en una actuación coral que duró cerca de veinte minutos, iluminada por miles de bengalas en una imagen que no dejó indiferente a nadie, porque se palpaba la emoción y la alegría.

La villa recibió a los ávidos interesados en vivir de cerca tan extraordinario momento con un amplio despliegue de cuerpos de seguridad, integrado por guardias civiles y policías municipales, que, por un lado, servía de advertencia a los conductores, por el control de las alcoholemias, y por otro, a quienes tuvieran otras aviesas intenciones, ya que algunos vehículos fueron registrados en el momento de la entrada. Asimismo, por los lugares de concentración de jóvenes se pudo observar cómo algunas patrullas ponían el ojo sobre los excesos en el consumo de licores por parte de menores.

El amplio despliegue de seguridad fue vital para regular la entrada y salida de miles de vehículos antes de las dos de la madrugada, y especialmente después del canto de A rianxeira, ya que el tráfico fue lento, pero no se produjeron embotellamientos a pesar de que la marcha de Rianxo fue de todo menos escalonada. Los controles de alcoholemia continuaron después de la mágica hora, prolongándose hasta las dos de la tarde de ayer.

Los aparcamientos disuasorios, que dieron servicio a unos cinco mil coches en las entradas a la villa volvieron a demostrar que se trata de un método muy eficaz, porque los numerosos conductores que llegaron durante la noche encontraron pronto un lugar donde dejar el vehículo, de lo que suelen adolecer los grandes acontecimientos.

De menos a más

En el aspecto festivo, tras vivir el concurrido y emocionante momento de la interpretación de la popular canción, tomó la palabra el presidente de la fiestas, el popular Ramón Iglesias, Xixí, que confesó que siempre reza a la Virgen de la Guadalupe para pedirle por él y por las fiestas, que no aparezca la lluvia, y este año parece que atendió sus plegarias, porque lució el sol todos los días. Hizo memoria para analizar que cuando cogió la organización hace más de treinta años, nunca creyó ver la extensa plaza Castelao abarrotada de gente, lo que agradeció a los presentes.

Xixí pidió a los jóvenes presentes que tuvieran cuidado con el consumo de alcohol y mucha prudencia a la hora de macharse de la fiesta: «Se bebedes alcol, non collades o coche, por favor, que os pais preocupámonos moito por vós, porque esteades ben».

Con el lanzamiento de bombas y una plaza Castelao botando y gritando al unísono «viva a Guadalupe, viva Rianxo!», siguió la verbena más larga, que se prolongó hasta bien entrada la mañana de ayer.

Las fiestas del 2019 caerán en el tercer domingo del mes de septiembre

Tras confesar que la próxima semana ya habrá la primera reunión de la comisión para preparar la fiesta de la Guadalupe del año próximo, Xixí avanzó que, en ese 2019, las celebraciones caerán en el tercer domingo de septiembre. Será el día 15 cuando tenga lugar la procesión marítima y el 20 cuando vecinos y visitantes vuelvan a entonar A rianxeira. Ramón Iglesias apeló de nuevo a la colaboración de los rianxeiros para garantizar que las celebración no decaigan en el futuro y la plaza Castelao registre nuevos abarrotes.

Aunque la Guadalupe llegó a su fin, todavía quedan en Barbanza importantes citas festivas. El Nazareno se prolongará en A Pobra hasta mañana y el 30 arrancará una nueva edición del San Roquiño de Tállara, que durará hasta el 5 de octubre.

Vale la pena (Sálvora)

Aquellos que nunca hayan visto, en vivo y en directo, el colofón de la Guadalupe rianxeira deberían plantearse acudir. Es cierto que, como en cualquier gran acontecimiento, hay mucha gente, no es fácil aparcar cerca del meollo y hay que trasnochar bastante, pero vale la pena. La felicidad que se respira en el ambiente y la emoción que se experimenta son justas recompensas.

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