Ramiro Carregal consiguió el permiso para recuperar la regata por el entorno de la isla, que reunió a 15 embarcaciones
26 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.La vela arousana recordaba con nostalgia aquella regata que, con salida de Ribeira, tenía línea de llegada a la altura de la sirena de Sálvora que parece observar a todo barco que se acerca a la isla. La última vez que el paraje se llenó de amantes de esta actividad náutica fue en el 2006, porque, poco después, la ínsula fue adquirida por el Estado e incorporada al Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia. Ramiro Carregal, presidente de Frinsa, fue el impulsor de la regata Isla de Sálvora, porque, con ella, contribuía a alimentar su pasión por la vela y, al mismo tiempo, mostraba un paraje del que era administrador. Desde que la isla pasase a ser de titularidad pública, Ramiro Carregal nunca dejó de recordar aquellas estancias y de manifestar su pesar por no poder realizar más regatas como aquellas, hasta que, este año, la dirección del parque le autorizó a retomar la agradable competición, pero respetando las normas de preservación del paraje, es decir, aforo limitado a un máximo de 250 personas y control de las visitas a los puntos de interés, acompañados de guías. Ese fue el germen de la octava edición de la regata que pocos creían volver a disfrutar y que tuvieron el privilegio de hacerlo un total de 15 barcos, siendo los ganadores el Moucho de Daniel Ayaso; el Cámping Ría de Arosa, de José Manuel Pombar; y el Somni, de Helmut Bande. En la antigua salazonera se procedió a la entrega de premios y al almuerzo marinero, servido por el Restaurante Baiuca, y allí Ramiro explicó a los regatistas y a sus invitados su estrecha relación con la isla y cómo rehabilitó inmuebles como en el que se estaba realizando el acto, al tiempo que agradeció la participación en la prueba con una frase que le gusta emplear: «Sin regatistas no hay regatas».
En nombre de todos los participantes habló Ramón Barreiro, patrón del Ziralla Primero, para agradecer a Ramiro Carregal su compromiso con la vela que se puso de manifiesto en esa regata y las otras dos que la precedieron. Barreiro señaló: «Es cierto que sin regatistas no hay regatas, pero sin personas como Ramiro Carregal tampoco habría regatas como estas».