Con la comida de los enfermos no se juega

Raquel Iglesias CRÓNICA

BARBANZA

16 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Hasta los niños tienen la lección bien aprendida. Con la comida no se juega. Podrían darle los pequeños una clase magistral al Sergas, que parece descuidar la alimentación de los enfermos del hospital de Barbanza. Al menos eso es lo que denunciaron esta misma semana familiares de personas que se encuentran ingresadas. Y cada vez son más los que se atreven a alzar la voz.

Espero no tener que estar nunca en la situación de estos pacientes para comprobar los hechos en primera persona, pero me basta con ver en sus allegados el rostro de la desesperación. Cuentan algunos que sus parientes han perdido peso desde que permanecen en el centro asistencial de Oleiros, y no precisamente por la falta de apetito o la medicación. Por eso ya se traen el táper de casa. Si ya es poco trabajo acompañar al enfermo, muchos familiares ahora también se tienen que ocupar de cocinarles para que aunque la bandeja vuelva llena al comedor del hospital, los pacientes llenen el estómago.

Pescado con mal olor, manzanas más congeladas que asadas, patatas crudas... Son solo algunos de los ejemplos que ponen los afectados. Y aunque en el hospital no se puede poner uno exquisito para comer, faltaría más, los menús deben de cumplir unos mínimos de calidad.