Siete cementerios de la comarca rozan el máximo de ocupación

En los últimos años, tres camposantos han sido objeto de obras de ampliación

j. M. Sande
Ribeira / la voz

Con el paso de los años y el consiguiente aumento exponencial de la demanda, algunos de los cementerios más vetustos han ido completando su aforo hasta alcanzar cotas que rozan el límite de su capacidad. Este es un hecho generalizado que también afecta a algunas de estas instalaciones funerarias de en el área barbanzana. En ese sentido, un total de siete camposantos de la comarca registran unos niveles de ocupación que se aproximan a la saturación, con tasas que van del 95 a, incluso, el 100 %.

Se trata de los cementerios de Santa María A Antiga, en A Pobra; Santa María do Castro, en Boiro; San Martiño de Lariño, en Carnota; San Pedro de Tállara y el antiguo San Xusto de Toxosoutos, en Lousame; el camposanto parroquial de Muros y el de San Sadurniño de Goiáns, en Porto do Son. De esta situación dan cuenta una serie de informes locales realizados por técnicos de la Diputación coruñesa. No obstante, y en la otra cara de la moneda, figuran también tres necrópolis que han sido objeto de una ampliación en los últimos años.

Las grandes obras

Las grandes actuaciones para aumentar la capacidad y servicios de cementerios en Barbanza -a la que se sumará este año la prevista en Santa Cristina de Barro, con un proyecto de 198 panteones y 90 sepulturas- se localizan en el pobrense San Isidoro de Posmarcos, el boirense Santiago de Lampón y el muradano camposanto de Tal. Hace 8 años el de Posmarcos se dotó de 600 nichos, al igual que el de Lampón tras las sucesivas obras que culminaron hace dos años.

El caso de Tal es especialmente relevante, porque retrata las dificultades y trabas a superar para una obra de este tipo, principalmente la obtención de autorizaciones de Patrimonio o Sanidade. Dos décadas atrás se consolidaba una demanda imperante de nuevos panteones, y tras un primer intento de ampliación que no fructificó, se creó la Asociación do Cristo de Tal con este objetivo, con un centenar de peticiones de tumbas.

Gracias a la financiación de un empresario local y el visto bueno de Arzobispado y Concello, se compraron solares y se construyeron 70 columnas de enterramiento, cada una con tres nichos y un cenicero, a la vez que se dejaban espacios para futuros panteones. Precisamente, el viernes se les entregó el documento del título de propiedad en usufructo perpetuo a quienes habían adquirido una tumba en este camposanto.

«A demanda dos fieis en Lampón e Posmarcos está cuberta por 25 anos»

En los 16 años que Marcelino Sánchez Somoza lleva siendo cura de la parroquia boirense de Lampón, ya ha impulsado tres ampliaciones del cementerio, así como importantes dotaciones de servicios y rehabilitaciones. El párroco explicó que con las distintas fases de las actuaciones se ha logrado un aumento de más de 600 nichos, gracias a una inversión que supera los 600.000 euros.

 

«A demanda dos fieis en Lampón e Posmarcos está cuberta por 25 anos», indicó Somoza, que también luchó por la ampliación de dicho camposanto pobrense hace 8 años y consiguió que se creasen más de medio millar de tumbas. Asimismo, el párroco previó futuras ampliaciones a la hora de proyectar la dimensión de las obras y la compra de terrenos. Por otra parte, las tareas en Lampón también incluyeron la renovación de tejados y la dotación de altar y baños para personas con discapacidad, así como la plena pavimentación del firme, la eliminación de barreras arquitectónicas y la restauración de antiguos nichos.

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