Adiós a la abuela de A Pobra

a. l. RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

La mujer falleció ayer a los 104 años de edad, tras una larga vida dedicada a «trabajar, trabajar y trabajar»

30 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Tenía solo 12 años cuando Alianza Saíñas decidió ponerse a trabajar para poder echar una mano en casa. Se empleó en la fábrica de maderas de Vicente Lijó, que luego fue adquirida por la familia Boullón, y a la que estaría unida hasta su jubilación. Sin embargo, lejos de quedarse quieta, esta pobrense aún tenía muchas experiencias por vivir, y tras la muerte de su marido y luego de su hijo, decidió hacer las maletas y emigrar con toda la familia de su hija a Estados Unidos.

Durante siete años vivió en pleno Manhattan, donde su ocupación principal era atender la casa y cuidar a sus nietos, unas labores que seguiría desempeñando cuando todos regresaron a A Pobra en 1989. «Le encantaba salir a caminar y hablar con todo el mundo. No tenía grandes aficiones, porque su lema siempre era trabajar, trabajar y trabajar», recuerda su familia.

De hecho, estas ganas por estar siempre activa la llevaron a dedicar muchas horas a mimar su huerto, en el que llegaron a crecer calabazas de más de 60 kilos que protagonizaron un reportaje en este periódico. Esta no sería la única vez que Alianza Saíñas fue el foco de atención, ya que cuando cumplió 100 años recibió un merecido homenaje del Concello da Pobra coincidiendo con el Día da Muller Traballadora, un título más que merecido.

Ayer falleció a los 104 años, y esta tarde, a las 16.30 horas, se celebrará una misa en su honor en la iglesia de Santa María la Antigua del Caramiñal.