Pasito a pasito

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo CRÓNICA CIUDADANA

BARBANZA

No crean que Luis Fonsi me ha atrapado con su pegadizo estribillo, aunque no sería raro teniendo en cuenta las doscientas mil veces que su Despacito ha sonado este año. No, mi titular va por otro lado que poco tiene que ver con la música pegadiza y mucho más con la salud y ayudar a los demás. Durante estos días se suceden las iniciativas para recaudar fondos para las distintas asambleas que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) tiene en la comarca, entidades capitaneadas por personas que de forma totalmente desinteresada quieren aportar su granito de arena para luchar contra una enfermedad que siempre toca muy de cerca a todos.

Porque, ¿qué familia puede decir que se ha librado de esta terrible lotería? Desgraciadamente muy pocas, porque en el bombo del cáncer entran todos los números, y a veces le toca al que tiene menos papeletas. Rocío Hermo o esta misma semana Manolo Dieste fueron dos de ellos, dos personas que a pesar de luchar con todas sus fuerzas, finalmente perdieron la batalla. Pero ellos solo son dos de los centenares de enfermos que día a día intentan ver la luz al final del túnel, por muy oscuro que se ponga.

Ayudarles a conseguirlo no solo depende de los médicos, las novedosas investigaciones o los tratamientos personalizados, sino que todos podemos echar una mano amiga. Y eso fue lo que pasó este domingo en Boiro, donde un millar de personas formaron una cadena de solidaridad para, pasito a pasito, avanzar un poco más en la lucha contra esta maldita enfermedad. La llamada de la Farmacia Cimadevila para hacer una andaina solidaria se convirtió en un potente altavoz para reunir a todos aquellos que no quieren cruzarse de brazos e intentan ayudar para seguir buscando una solución a esta epidemia que lleva siglos borrando del mapa a millones de personas.

Esta vez fueron mil los que se sumaron a esa marea rosa contra el cáncer de mama, pero en la comarca hay un océano de personas que también están dispuestas a hacer todo lo posible para plantarle cara al cáncer. Asistir a una cena solidaria, ver un partido de voleibol o simplemente acercarse a una mesa informativa de la AECC es un pequeño paso que puede traducirse en un avance gigante si lo hacen miles de personas. Porque, al final, de lo que se trata es de colaborar y aportar un granito de arena, generalmente en forma de dinero, porque lo que está claro es que la investigación es la única tabla de salvación que queda para acabar con el tiburón del cáncer.

Todos los grupos oncológicos han avanzado mucho para que algunos tumores hoy tengan una supervivienda incluso superior al 80 %, pero para conseguir que este porcentaje llegue a todos los tipos de cáncer hay que seguir luchando con más fuerza. Pasito a pasito.