La grada de Barraña estalló contra el colegiado al final del partido, al que despidió con una sonora pitada después de que Borja y Pillado no acabaran el choque
09 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Si el partido de ayer en Barraña fuera un combate de boxeo, el Boiro se habría llevado la victoria a los puntos ya que tiró a puerta más veces que el Barco. Pero en el fútbol cuenta que la pelota entre en la portería y ni boirenses ni barquenses estuvieron acertados en los últimos metros. Al final, empate sin goles y los barbanzanos sumaron un punto que no vale las expulsiones de Borja Outeiral y Pillado.
Los locales, mermados por las importantes ausencias, no fueron a morder al Barco en la presión para no desgastarse más de lo necesario. Además, varios de los futbolistas que alineó Lemos arrastraban problemas físicos, por lo que debían ser cuidadosos para que estos no se agravaran. El claro ejemplo fue Igor que tuvo que retirarse del terreno de juego.
A pesar de todo, pareció que el Boiro empezaba el duelo con ganas de buscar la portería rival. No tardaron ni 60 segundos en asociarse Hugo Sanmartín y Herbert para pisar el área contraria, aunque la férrea defensa ourensana despejó el peligro. Acto seguido, Pillado robó un balón en tres cuartos de cancha y se lo dio a Hugo. El delantero condujo unos metros el cuero y le pegó desde fuera del área. No inquietó a Imanol, que vio como se perdía por encima de su portería.
Primeros problemas
No habían ni transcurrido diez minutos cuando llegó el primer percance para el Boiro, aunque este tuvo solución. Rubio recibió un codazo en un salto y se abrió una brecha en la ceja izquierda. Tuvo que ser atendido en la banda y volvió al terreno de juego con un aparatoso vendaje. El siguiente contratiempo tuvo una repercusión mayor. Igor comenzó a tocarse su pierna izquierda y finalmente solicitó el cambio. Era el minuto 26 y el delantero cedía su sitio a Diego Abad, el único jugador de ataque que estaba sentado en el banquillo.
A la primera parte le faltó ritmo y no tuvo un claro dominador. La ocasión más peligrosa fue para Hugo, que recibió en el área un balón colgado por Pillado. El 11 del Boiro acomodó el esférico y, a pesar de no contar con mucho ángulo, le pegó raso y con dureza. Imanol estaba bien posicionado bajo los palos y evitó que el tanto subiera al marcador.
Pocas acciones más de ataque se pudieron ver antes de que el árbitro decretara el descanso. Tan solo un tiro de Herbert que se fue alto y otro de Cristóbal al saque de una falta que despejó Reguero, con ciertas dificultades porque justo le botó delante. Lo más destacable ocurrió cuando ya parecía que los futbolistas iban a enfilar el camino hacia los vestuario. Mitogo vio la segunda tarjeta amarilla por cometer una dura entrada sobre Hugo y dejó a su equipo con diez.
Ni con un hombre más
Con un jugador más sobre el campo, se presuponía que el Boiro iniciaría la segunda parte más intenso para aprovechar su superioridad numérica. No fue así. De hecho, el Barco inquietó a la grada de Barraña con una internada por banda izquierda de Isi que cortó Borja cuando el barquense ya estaba en el área. El juego de los barbanzanos era lento y los aficionados mostraron su descontento por ello.
A la segunda mitad le sobraron 40 minutos, ya que a partir de ese momento llegó la acción. Primero con una combinación entre Herbert y Hugo. Este volvió a poner a prueba a Imanol, que, una vez más, respondió con seguridad. Poco después fue otra vez Sanmartín el que tiró de calidad y arrojo para adentrarse en el área. Al llegar a la línea de fondo le cedió la pelota a Pillado, que no consiguió conectar el remate. El cuero le llegó a Herbert, pero su potente disparo lo repelió el guardameta del Barco.
El fatal desenlace
Parecía imposible que pasara algo en Barraña. El encuentro se encaminaba hacia un final en el que ambos equipos se darían la mano y se repartirían los puntos. Pero el desenlace del choque fue fatal para el equipo de Lemos.
En apenas cinco minutos, el colegiado le mostró la tarjeta roja a Borja por una entrada en el centro del campo y la segunda amarilla a Pablo Pillado en una acción que no parecía ser merecedora de tal castigo. La grada se incendió y despidió con silbidos al trío arbitral.
Lemos: «Los jugadores hicieron un gran esfuerzo»
El técnico del Boiro, José Luis Lemos, no pudo dirigir a su equipo desde la banda, ya que cumplió el primero de sus dos partidos de sanción, y acabó el encuentro contrariado. Por una parte, alabó el trabajo de sus futbolistas: «Los jugadores hicieron un gran esfuerzo. Algunos están mermados físicamente y había dudas de que pudieran aguantar los 90 minutos sobre el césped». Lemos apuntó que «el primer tiempo estuvo nivelado, aunque nosotros tuvimos un par de ocasiones para abrir el marcador». El entrenador reconoció que en la segunda mitad «nos faltó imprimirle más velocidad al balón y claridad. Tampoco teníamos soluciones en el banquillo, ya que había tres defensas. Dispusimos de alguna oportunidad, pero también hay que decir que Imanol estuvo muy bien». Por otra parte, Lemos lamentó «volver a quedarnos con nueve sobre el terreno de juego, siete días después de que pasara lo mismo y en un partido casi sin patadas. Es algo con lo que tenemos que lidiar, pero pedimos que no nos perjudiquen».