Afuera, adentro

Gonzalo Trasbach
Gonzalo Trasbach (IN)SOMNIUM

BARBANZA

Embrujada hora de medianoche. Afuera: luces, voces, gritos, sonoras carcajadas. Adentro: sombras, silencio, el acompasado alentar del cuerpo de tu amor. Polvo. Polvo enamorado, como cantaba el clásico. Vuelas alto y raso. Cruzas el cielo y el océano. Había un diminuto colibrí en aquella estancia de Buenos Aires. Hermoso pájaro. Nunca antes lo habías visto en estado de libertad. Marcelo franqueó los ventanales. Salió. Se perdió en la azulada tarde bonaerense. Riquísimas fauna y flora en aquel country donde pernoctamos, ahora atravesando y desfilando por tu duermevela.

Asomado a la profunda noche de verano. Apoyado en el alféizar de la antigua casa: tu vieja madre descansa, respira lentamente. Lloras: dos lágrimas bastan para humedecer sus manos resecas. ¡Madre! Afuera: alta parra y alto muro de piedra. Detrás: alto maíz verde oscuro alzado hacia las estrellas, lejanas, indiferentes. Al fondo: rumor de hojas conspirando, murmurando historias de amor. Aún más lejos: el mar lamiendo tiernamente las heridas de la arena de la playa, a la que llega sin aliento la melodía del regato, bajo la tenue luz de la luna. Amanece: cabalga el sueño acompañado de la música del flautista a las puertas del alba. Recuerdas a Syd Barret: hijo de la luz y las sombras. Como tú, que acaricias las arrugas del rostro materno antes de dormirte. Sususssufffigth, sususssu, ssfffusss...