06 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.
La sangría de dinero que supone para el pósito de Cabo, posiblemente desde su fundación, podría etiquetarse de millonaria. Y eso que todavía no se conoce el resultado de la investigación que puso en marcha el Seprona. Pero la realidad es que esas playas sirven de cajeros registradores a unos individuos que, casi siempre son los mismos, que se lucran con todo el descaro y ante los honrados mariscadores que sí pagan impuestos y otras obligaciones.