Aparcamientos
y comodidad

BARBANZA

Además de ocuparse de un sector económicamente estratégico como el turismo, la mancomunidad Arousa Norte y la entidad de desarrollo rural Ría de Muros-Noia deberían abordar la realización de planes conjuntos para aspectos no menos importantes, como el transporte. Una eficiente red de transporte favorecería la movilidad y, seguramente, propiciaría un intercambio en el flujo de consumo entre unos municipios y otros. En unos casos hacia el comercio y, en otros, hacia la hostelería. O ambos.

Viene esto a colación por el hecho de que cada vez que se abordan en la comarca actuaciones como la adecuación de una fachada marítima u obras de peatonalización, inmediatamente, los ejecutivos locales hablan de suplir las plazas de aparcamiento que se perderán buscando alternativas. En ocasiones, estas pasan por el alquiler de fincas para habilitarlas como estacionamiento. Cosa curiosa esta, para que unos no paguen el párking, porque otros no dudan en hacerlo, las arcas municipales les costean aparcamientos.

Personalmente, creo que a los cascos urbanos de las localidades de la comarca les sobran coches y considero que la cantidad de ellos que circulan diariamente por las calles podría reducirse a la mitad con una adecuada red de transporte. No se trata de una idea brillante, está inventada. Aunque las líneas de transporte no son de competencia municipal, seguro que con la unión de Administraciones puede llegarse a algo.

De igual forma, la observación cotidiana me lleva a sentenciar que entre la ciudadanía se han implantado muy malas costumbres. Por una parte ?en Ribeira hay personas que así me lo han reconocido? se coge el coche para desplazamientos que pueden hacerse andando perfectamente. Claro, si para desplazarse 500 metros hay que mover el coche no hay aparcamiento en el casco urbano que llegue, ni aunque se permita estacionar en todas y cada una de las calles.

El pasado sábado, poco antes de las diez de la mañana, en la parada de autobús de A Ameixida había unas seis mujeres, equipadas con carritos de la compra, que claramente iban al mercadillo. Si ellas, que ya han superado la frontera de lo que se considera mediana edad, pueden ir a realizar las compras en transporte público, supongo que el resto también. Hasta puede favorecer las relaciones vecinales.

A veces, más que la falta de aparcamiento, lo que prima es la comodidad. Ninguno de los cascos urbanos de la comarca es tan extenso como para que haya que aparcar el automóvil a una distancia excesiva del centro. Otra cosa es que algunos quieran dejarlo en la puerta de cada establecimiento al que van, pero eso no es que falten aparcamientos.