Las traídas sufren continuos cortes por la antigüedad de las tuberías

Vecinos de Ribeira, Boiro y Noia son los más afectados por las deficiencias en las redes


Ribeira / la voz

La prestación de un servicio fundamental, como es el abastecimiento de agua potable, se ve interrumpida frecuentemente en algunas localidades de la comarca por la antigüedad de las conducciones de la traída, que sufren roturas constantes. Se trata de canalizaciones de fibrocemento que, tras años de funcionamiento, sufren un considerable desgaste y ya no soportan la presión. Los cortes en el suministro suscitan las quejas de los usuarios, que cada día se preguntan si hoy también les va a tocar.

Aunque las incidencias pueden producirse en cualquier lugar, la situación es especialmente conflictiva en Ribeira, Boiro y Noia, donde las averías son prácticamente diarias. Precisamente, los vecinos de Listres, en la carretera que une Carreira con Aguiño, sufrieron ayer la enésimo interrupción por la fractura de un nuevo tramo de tubería.

Tercera vez en quince días

Un vecino indicó que se trata de la tercera vez que se registra una incidencia similar en la misma zona en los últimos quince días. Los residentes aseguran que ya no saben qué hacer.

No es el único sitio del municipio; también son frecuentes las averías en Palmeira, en algunas calles de Aguiño y bajando por A Mámoa. Precisamente, sobre este asunto se habló en el pleno que la corporación ribeirense celebró en diciembre, donde se apuntó la necesidad de buscar soluciones.

Otros que también tienen una cruz con el servicio del agua, además en distintos aspectos, son los noieses. Entre el lunes y el miércoles de esta semana, la brigada de obras estuvo reparando averías que se produjeron en A Toxeira, mientras que ayer tuvo que intervenir en San Breixo.

Hace dos semanas se produjo una rotura en una parte de la Alameda y los operarios tuvieron que trabajar de noche para que el servicio pudiera restablecerse de la forma más rápida.

El alcalde de Noia reconoce las carencias: «Trátase dunha infraestrutura con moitas deficiencias». Y señala que hay cuatro operarios dedicados de forma constante a problemas relacionados con la traída, tanto rotura de tuberías como control de la potabilizadora para evitar el problema de la turbidez del agua.

También en Boiro es necesaria la sustitución de muchas conducciones de la red de abastecimiento. Se han hecho importantes actuaciones en los últimos años, pero el mandatario, Juan José Dieste, indica que todavía hay unos ocho kilómetros de cañerías de fibrocemento, además de otras que también están obsoletas.

Entre los lugares conflictivos figuran parte de la avenida de A Constitución, Valiño, Escarabote y O Chazo: «Hay todavía muchos lugares en los que actuar», manifiesta Juan José Dieste.

En el polo opuesto se encuentran municipios como Carnota y Muros, donde, como señalan miembros de la empresa que gestiona el servicio, las canalizaciones son relativamente recientes y muchas se colocaron hace veinte años o menos. Las roturas que se producen son esporádicas y, generalmente, por causas fortuitas.

Tampoco suelen registrarse problemas en Rianxo, salvo algunos puntuales con los bombeos.

En el caso de Porto do Son y Mazaricos, las dificultades con el abastecimiento de agua no radican en la rotura de las tuberías, sino en el hecho de que esta prestación todavía no llega a buena parte de los residentes, que tienen que surtirse de traídas vecinales o de pozos.

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