La sequía dejó sin pastos el monte
04 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Son muchos los barbanzanos que se sorprenden este invierno ante la escasez de lluvias, llegando algunos a asegurar que no recuerdan una situación semejante. Pero las hubo. Un ejemplo de ello es lo ocurrido en 1990, cuando llegaron a aparecer varios ejemplares de ganado mostrenco muertos en el monte A Curota debido a la falta de pasto. Si bien es cierto que, aquel año, a la sequía que se estaba registrando se sumaban los efectos de los incendios que habían arrasado buena parte del bosque durante el anterior verano.
Tal fue la situación que llegó incluso a barajarse la posibilidad de que algún tipo de peste estuviera afectando a los animales, una teoría que acabó descartándose. El fuego y las posteriores riadas habían acabado con plantas como el tojo, que no habían reaparecido tras el otoño debido a la ausencia de lluvias.
Los ganaderos se vieron obligados a trasladar al monte hierba seca e incluso cereales, una estampa que se repitió posteriormente debido a los incendios.