Un paso hacia adelante

BARBANZA

Las cofradías siempre fueron un mundo aparte. Localismos y personalismos se entremezclan en un sector en el que casi siempre cada uno tira hacia su lado. Muchas disputas y problemas que no van a ninguna parte enredan y enfangan a los marineros en cuestiones que en nada favorecen a los asociados. La división del sector siempre perjudica.

Con el paso de los años, empezaron los tímidos intentos de agruparse para luchar por sus propios intereses. Así nacieron dentro de los pósitos los colectivos de mariscadores de a pie y a flote o de sectores como el arrastre o el cerco o artes menores. Y es que mirar cada uno por lo suyo nunca da resultado. La unión hace la fuerza, pero el sector es bastante reacio a combatir como uno solo y cuando hay un intento de agruparse siempre surgen detractores que intentan evitarlo.

Muchas cofradías renovaron sus órganos de gobierno y sus dirigentes son conscientes de que, tal y como han estado funcionando hasta ahora, la situación no es nada favorable a sus intereses.

Las necesidades apremian y los problemas, en vez de solucionarse, parece que van a peor. Hay marineros que insisten en que sus productos cuestan lo mismo ahora que hace unos veinte años. El valor añadido de las especies del mar no se aprecia, excepto en raras excepciones. Los ingresos van cada vez a menos y los gastos cogen la dirección contraria. Más impuestos, tasas o el combustible subieron de forma considerable. Llegar a fin de mes es toda una odisea para muchos profesionales del mar.

A pesar de las dificultades, los patrones mayores empiezan a moverse. Reconocen que cinco lonjas vendiendo bivalvo no es bueno para nadie. Los compradores se reparten y la oferta se reduce. El criterio es muy claro: disminuir las subastas. Y en eso se han metido algunas entidades. La posibilidad de agruparse y contar con solo un lugar para vender almeja y berberecho vuelve a aflorar como un proyecto que estuvo olvidado en los cajones de las entidades en la última década. La situación incluso es mucho mejor ahora, pues en pocas semanas abrirá sus puertas la nueva lonja ribeirense.

Contar con una vendeduría de las cofradías de Arousa norte en dichas instalaciones puede ser un punto de inflexión para los cientos de mariscadores de la comarca que así pueden ver mejorado su rendimiento y también la puesta en valor de un producto con una calidad impresionante.

Ahora es cuando todos deben arrimar el hombro e intentar involucrar a la Administración. Este puede ser el inicio de una decisión histórica cuyas consecuencias podrían ser el punto y aparte necesario para un sector que está pasando un mal momento y del que depende su futuro.