«Lo último no es siempre lo mejor»

El cirujano del rey Juan Carlos, Miguel Cabanela, advierte del riesgo de deslumbramiento ante la tecnología


A Coruña / La Voz

Mucho antes de saltar a las teles del mundo por operar al rey Juan Carlos, Miguel Cabanela (Mondoñedo, 1942) ya era una eminencia en la cirugía ortopédica. La practica desde hace casi medio siglo en la Clínica Mayo de Rochester, donde eligió la gaita, las zocas y el paraguas gallego para identificar las habitaciones de sus pacientes. Sigue siendo consultor del centro, pero sobre todo enseña operando y dando conferencias «no en USA, que allí no hace falta», dice, sino en lugares como Vietnam. «Es la primera vez que soy libre, no tengo jefe», bromea este hombre de pensamiento rápido y palabra clara. Hoy será el ponente en el centenario del doctor Rafael Hervada.

-A Coruña tendrá la oportunidad de escuchar al cirujano del rey.

-Sí, siempre sale eso a colación.

-¿Le incomoda?

-Por supuesto que no me molesta. Pero me parece que es darle una importancia desmedida a algo que no la tiene. El rey era un paciente más. Su problema era relativamente simple. Pero el ser quien era, y luego ustedes, los de la prensa, que tienen tendencia a desorbitar las cosas un poco...

-Un paciente más de los miles que ha operado en más de 40 años. En la charla de hoy trazará una evolución y hablará de «Lo bueno, lo feo y lo malo».

-En cirugía de cadera, como en todo en la vida, ha habido bueno, malo, -y menos mal que ha habido más bueno que malo-, y también algunas cosas no feas, horribles. Incluso recientes.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, y de esto mucha culpa es en primer lugar de los médicos, de la industria después, pero también de los pacientes, y enormemente de Internet. La gente quiere que le pongan el último grito, la última cosa. Y eso causa que lleguen productos al mercado -es feo llamarle a algo de salud mercado-, antes de que estén acreditados. Lo que pasa es que el cuerpo humano tiene tendencia a reaccionar. A la madre naturaleza no le gusta que le hagan barbaridades, y algunas de las cosas que se han hecho, incluso en los últimos diez años, han sido auténticos fiascos. Lo último no siempre es lo mejor.

-La introducción de elementos que no están suficientemente comprobados, ¿afecta a España?

-Es un problema universal. Está relacionado con la naturaleza humana, no con un país. En España la falta de medios para desarrollar nuevas tecnologías, sobre todo en este campo, hace que se compre la de fuera. La mayoría de las prótesis que se colocan aquí vienen de USA, algunas de Francia y otras, no tantas, de Alemania. En España hay dos o tres compañías que hacen prótesis y probablemente si a todos los enfermos les pusiesen de este tipo, que son solo un poquito más antiguas, habría que hacer el estudio, pero no me sorprendería que las cosas fueran mejor.

-Pese a los fiascos, la evolución ha sido enorme.

-La evolución ha sido favorable, pero el problema es que por desgracia continuamos aprendiendo por ensayo-error. Eso lo que hace es que en vez de una evolución lineal, sea con altos y bajos. Y claro, si a usted como paciente la pesca la evolución en un momento alto, perfecto; pero si es en un momento bajo, la cosa ya no va tan bien. Y eso ha pasado. Eso es lo malo. Lo importante en este siglo sería suprimir las partes bajas de la curva. Sería importante ir hacia adelante solo subiendo. Creo que eso se haría... no sé cómo se haría. Los humanos tendríamos que dejar de ser humanos

-Ahora mismo, ¿estamos en la cresta o en caída?

-El último fiasco ha causado una reacción. Esa es otra de las cosas que tenemos, funcionamos por acción-reacción, y las reacciones a veces son demasiado exageradas. Yo creo que en este momento las cosas están bastante bien. Pero si uno pudiera dar mensajes a los pacientes -los pacientes son muy peligrosos a veces, y hoy, con Internet, mucho más-, si pudiera darle un mensaje les diría, ‘mira, lo primero no te pongas el último grito, mantente como dos modas por detrás’. Y lo segundo ‘escoge bien al cirujano que te va a operar’. Lo más importante no es ponerte el último modelo de prótesis, sino que la cirugía esté bien hecha. En el mundo estoy seguro de que se colocan más de un millón de prótesis de cadera al año. Solamente en USA son 300.000 y el 80% las hacen cirujanos que han hecho menos de diez operaciones al año.

-¿Y la destreza de la experiencia?

-Si uno es carpintero y hace sillas, las primeras le van a salir con las patas desiguales. Pienso que hoy si uno fuera a tratar de mejorar en el mundo habría que hacer énfasis en enseñar cómo se hace la operación, que no es tan difícil. Pienso que llegará un día, aunque yo no lo veré, que la harán técnicos, ni siquiera cirujanos. La demanda de este tipo de operaciones es tan enorme que no habrá cirujanos suficientes para hacer todas las prótesis que se necesitan. Incluso en España.

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