La exigua cotización del berberecho en el arranque de campaña ha sido un duro varapalo para los productores noieses, conscientes de que este año no hay tanta cantidad de bivalvo como el año pasado y, por lo tanto, las capturas menguarán. Aunque los representantes del sector afirman desconocer las causas hay algunos indicadores que pueden influir.
¿Quiénes son los clientes?
En el caso de Noia, el bivalvo que llega a tierra ahora es para las conserveras y los datos indican que las cantidades que han comprado esta semana son muy inferiores a las de ejercicios pasados. Es más, alguna de las habituales prácticamente no ha adquirido producto. Por lo que respecta al libre marisqueo, parte del fruto, como el que se subasta en Ribeira, va para la conserva, pero el tamaño de la mercancía que llega a tierra no es, dicen los profesionales, lo suficientemente grande para satisfacer la demanda de la industria. El de Cabo de Cruz va a los mercados de consumo en fresco, donde el precio siempre es inferior.
¿Puede incidir la toxina que hubo días previos a la apertura en Noia?
Algunas fuentes indican que es posible que la industria esté cogiendo tan pocos kilogramos para evaluar primero la calidad del bivalvo y realizar después los pedidos acostumbrados.
¿Por qué a los noieses les urge subir el precio?
La industria es el principal cliente de las rulas de Testal y O Freixo y es la que más paga. Sin embargo, sus pedidos tienen fecha de caducidad. A mediados de noviembre decrece de forma considerable la adquisición de mercancía y, por lo tanto, hay que intentar vender mientras compran el marisco de mejor calidad y al mejor precio. Aunque las Navidades motivan un incremento de las cotizaciones, el mercado para consumo en fresco no es capaz de absorber la elevada cantidad de berberecho que sale de los bancos noieses.