Uno de los detalles más apropiados que Quino creó en el universo que rodea al tebeo de Mafalda es el nombre de la tortuga de este personaje: Burocracia. Quizás se trate de un planteamiento demasiado simple, pero ilustra a la perfección la lentitud con la que trabajan algunos órganos, que no debiera de corresponderse con los recursos financieros que llevan asignados. El problema es aún mayor cuando se producen choques entre ellos. De continuar con la metáfora naturalista, podríamos imaginarnos a una convención de distintas variedades de estos reptiles preocupándose únicamente del caparazón correspondiente a cada una de ellas. Y como expresó George Orwell en Rebelión en la granja, «todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».
En un contexto en el que la agenda política de varios partidos ha situado en la picota a entidades como las Diputaciones provinciales, me gustaría formular una pregunta que llevo un tiempo haciéndome a mí mismo: ¿sigue vigente su papel en la actualidad? Puede que una de las escenas más habituales en las elecciones municipales -sin importar el color de la alcaldía- sea el progresivo aumento de inversión en obras, a medida que se acerca la hora de alimentar a las urnas. Como si se tratase de una partida de un juego de estrategia, si tu formación lidera ese ente, se obtiene la llave a distintas partidas presupuestarias, decisivas para repetir victoria en los comicios locales.
La otra cara de la moneda es bien conocida por los que se sitúan en el bando perdedor del turnismo, o para los que nunca han tenido la posibilidad de acceder siquiera. Meses, años de espera para que arreglen una carretera o que se creen aceras donde nunca las hubo, cuando supuestamente los proyectos derivados deberían de responder a principios de equidad y solidaridad con los concellos menos desarrollados. Sin embargo, no todo tiene que ver con la ideología de la presidencia de estos órganos. Sin ir más lejos, si Portos de Galicia entendiese las necesidades de Ribeira -a la vez que sus problemas de capacidad urbanística- no tendría problemas en ceder el pequeño espacio solicitado para el proyecto de estación de autobuses, propuesto desde el ejecutivo municipal. Negativa difícil de comprender, ya que ellos mismos se beneficiarían de tener un punto de transporte próximo para los trabajadores marítimos.
Más bien debe ser que las personas que ocupan dichas esferas no caminan por cunetas embarradas, ni tampoco toman el transporte público. ¡Ay, si la moda de la austeridad se exportase a todos los ámbitos...! Mientras tanto, la ciudadanía aguarda con lentitud cualquier avance, aunque estos se produzcan a paso de tortuga.