Milonga

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

No es que vaya a hablarles de baile y de folclore argentino, o sus derivaciones en el flamenco. Se refiere el título a su acepción coloquial como engaño o cuento. Terreno abonado en este país altisonante donde la masa se levanta incrédula y se acuesta con el tuétano militante.

De un tiempo a esta parte los gurús del meollo económico, con su legión de chamanes políticos y oráculos mediáticos, nos quieren trasladar que la cosa estaba -y está- floreciendo como un campo gallego en primavera. Vamos, que tenemos que aplaudir con las orejas y descorchar el cava, léase abrir nuestra cartera y sembrar los pocos duros que en ella tenemos. Para cimentar su embuste tiran de macroeconomía (ahí es fácil cocinar los datos), de resultados de grandes empresas (gestados en países emergentes) y, por supuesto, de la buena fe del ciudadano que está deseando tal recuperación. Como las mentiras tienen escaso recorrido, ya nos están avisando de que la incertidumbre política -les ha venido al pelo- puede dar al traste con tan idílica situación.

Desmontar este camelo es fácil y huelgan costosos estudios. Cualquier persona que tenga una actividad económica, a mayor o menor escala pero en suelo patrio, coincidirá en más de un 90% con este resumen: el año pasado se notó una leve mejoría que se frenó en octubre. Noviembre ya fue malo, diciembre no cumplió y enero y febrero, desastrosos. Si marzo no llega a estar maquillado por la Semana Santa sería penoso, que es lo que se teme de abril. Encomendándose todo el mundo a un verano madrugador. Esa es la triste realidad, que no les cuenten milongas.