El Consello de Contas constata que las mancomunidades esquivan su control

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Hay organismos supramunicipales que no remiten sus cuentas y otros lo hacen con defectos o fuera de plazo

22 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Está más que comprobado que cuando se trata de aprobar presupuestos y rendir cuentas, las Administraciones, en general, se hacen las remolonas e ignoran los preceptos legales que establecen unos plazos concretos para según qué tramites. Los informes que realizan anualmente los órganos encargados de fiscalizar las cuentas de las entidades locales dan buena cuenta de que esto es así, y muestran que hay organismos que, de un modo u otro, esquivan el control de sus finanzas. En lo que respecta a la comarca, en este apartado merecen especial atención las mancomunidades, tal y como constatan los datos publicados por el Consello de Contas.

Cualquier ciudadano puede acceder a la información del ente autonómico al que concellos y mancomunidades están obligados a remitir sus cuentas para que realice su labor de fiscalización y elabore un informe al respecto y comprobar qué organismos han cumplido su deber desde el 2009. Según esos datos, la situación de las cuatro entidades supramunicipales del área barbanzana que están registradas se divide al 50% entre las que se someten al control del Consello de Contas y las que no. La mancomunidad de aguas de Muros y Carnota y la de Xallas-Tines-Tambre -a la que pertenecen Carnota, Mazaricos, Muros, Outes, A Baña, Negreira y Santa Comba- nunca han dado cuenta de su situación económica, mientras que tanto Arousa Norte como Serra do Barbanza lo han hecho siempre desde el 2009, aunque con matices.

Documentación incompleta

Y es que, aunque la entidad que agrupa a Boiro, A Pobra, Rianxo y Ribeira y la creada para la gestión de la planta de tratamiento de residuos de Servia cumplen con la obligación legal de enviar sus cuentas, casi siempre lo hacen de forma incompleta, de manera que en el listado que elabora el Consello de Contas se especifica que la documentación fue remitida «con defectos». En el caso de Arousa Norte, por ejemplo, solo aparece como correctamente enviada la información correspondiente al ejercicio 2014, mientras que las deficiencias detectadas en las cuentas de los años restantes no han sido subsanadas.

Otra cuestión que se incumple con frecuencia es la fecha fijada para hacer llegar la documentación requerida los organismos de fiscalización. El hecho de no respetar el plazo que establece la ley expone a las entidades a la pérdida de subvenciones de la Xunta y, pese a ello, muchas corren ese riesgo. No en vano, Arousa Norte ha presentado fuera de plazo sus cuentas tres veces en los seis últimos ejercicios, mientras que Serra do Barbanza solo ha cumplido con las correspondientes al 2013 y el 2014. De hecho, en las demás acumuló un considerable retraso: hasta once meses en el 2012.

Como si no existiera

Los casos más sangrantes son los de las otras dos mancomunidades, Xallas-Tines-Tambre, que hace años que no funciona, y la de aguas de Muros y Carnota, que pese a seguir operativa, en lo que respecta a la dación de cuentas, es como si no existiera.

Sobre este particular, el alcalde carnotano, Ramón Noceda, reconocía que la entidad supramunicipal está prácticamente paralizada. Es más, indicó que solicitará una reunión de la mancomunidad para tratar varias cuestiones que urge afrontar, como son el relevo en la presidencia, que ahora ostenta Muros y es rotatoria, y el fin de la concesión a la adjudicataria del servicio. Así como la posibilidad de prorrogar el contrato, una cuestión en la que al parecer los concellos tienen opiniones distintas.

La entidad creada para gestionar el matadero está en un limbo legal

La otra mancomunidad con participación barbanzana que tampoco se somete al control del Consello de Contas -junto a la de Muros y Carnota, que son las únicas que nunca han enviado sus cuentas- es la de Xallas-Tines-Tambre. En su caso, la entidad nació en 1996 para poner en marcha el matadero de A Pereira. Esta instalación desapareció tras un incendio hace años, pero no así la agrupación de municipios organizada para gestionarla. Hace tiempo que la mancomunidad no funciona y ni siquiera cuenta con una directiva o una presidencia, sin embargo, los concellos que la fundaron no se ocuparon de disolverla, así que vive en un limbo legal y el Consello sigue reclamándole las cuentas.