El empleado al jefe, el médico al paciente, el alumno al profesor, la dependienta a la clienta... En España todo el mundo tutea y en todos los ámbitos el, y el usted parece condenado a desaparecer. ¿Qué pasa si se pierde el usted? «Vuelve mañana». Esa sería la respuesta que recibiría Fígaro si hoy acompañara al señor Sansdélal a resolver sus papeleos familiares. Difícilmente los personajes de Larra encontrarían a alguien que les respondiera «vuelva usted mañana». En la sociedad española, el tuteo se ha convertido en un fenómeno imparable y sociólogos, antropólogos, lingüistas y publicistas dan por hecha, si no la muerte del usted, sí al menos su confinamiento futuro a las relaciones extremadamente formales y a ámbitos muy protocolarios o jerárquicos.
El tuteo es un fenómeno que se inició en países como Francia, Rusia, Italia y España en los años 40 y 50 a raíz del comunismo y del fascismo, y sus planteamientos de «camarada» y «compañero» han adquirido en nuestro país unas dimensiones inimaginables en otras sociedades de nuestro entorno.
«Siempre es mejor pecar de formalista que de mal educado». Esta es la receta de los especialistas para resolver las dudas que la generalización del tuteo suscita en algunas personas a la hora de dirigirse a un desconocido o de entablar una relación en un ámbito diferente al habitual. «En realidad, los niños y los jóvenes no tienen dudas, tutean a todo el mundo; son los treintañeros o quienes están en la cuarentena los que se sienten inseguros y en una conversación de cinco minutos acaban alternando», explica el profesor Secundino Valladares.