El cíclico botín de la centolla

Javier Romero Doniz
J. ROMERO RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

<span lang= es-es >Presión constante</span>. Gardacostas decomisó 381 kilos (40, en la imagen) en las últimas dos semanas y media en Arousa norte.
Presión constante. Gardacostas decomisó 381 kilos (40, en la imagen) en las últimas dos semanas y media en Arousa norte. CEDIDA< / span>

Las últimas sanciones cursadas afectaron a cetáreas y restaurantes por tener este crustáceo estando en veda

07 nov 2015 . Actualizado a las 09:26 h.

A dos días de abrirse la veda de la centolla son numerosos los furtivos que llevan semanas lucrándose con la venta clandestina de este crustáceo de cuerpo sabroso con seis patas y dos pinzas. Esta es la triste realidad de la que están sacando lucro los que salen al mar de forma irregular (la gran mayoría lo hace de forma legal al tener los permisos), los que almacenan el crustáceo y los que lo venden en restaurantes a sus clientes de confianza. El escenario no es nuevo, ni este año se ha recrudecido, pero sigue siendo igual de nocivo.

El personal de Gardacostas de Galicia lo sabe y trabaja para salvaguardar los ejemplares que están en la ría, a la espera de que se abra la veda. El objetivo es que los verdaderos profesionales (que respetan los plazos fijados para garantizar una buena campaña) trabajen en igualdad de condiciones. Basta como ejemplo decir que, en las últimas dos semanas y media, miembros de Gardacostas han requisado 381 kilos de centolla, 3,5 kilómetros de artes de enmalle, 11 viveros clandestinos y dos jaulas fondeadas. Si el cálculo se hace incluyendo el lado sur de la ría los kilos de centolla se duplican.

Enrique Rodríguez, aunque natural de Cea, es un gran conocedor del furtivismo en general por su trabajo en Gardacostas. Los decomisos citados, detalla, se efectuaron en Escarabote, Cabo de Cruz, O Touro y Castiñeiras, aunque se sabe que hay más zonas que no están exentos de esta práctica ilícita.

La presión realizada en los controles durante las dos últimas semanas permitió levantar numerosas actas de sanción. Aquí, Rodríguez, no duda en recordar que los hosteleros y las cetáreas juegan un papel muy importante en todo este entramado que empieza en la ría y acaba en las mesas de los restaurantes o de casas particulares

Mayor apoyo

Otras fuentes consultadas en el sector, y que también participan activamente en esta batalla cíclica contra el furtivismo, exponen las limitaciones que acaban frenando su actividad. La principal, añaden, está apuntalada por la falta de apoyo que, aseguran, reciben del poder judicial. Explican que las órdenes de entrada a una vivienda particular prácticamente no se conceden por tratarse de marisco: «Otra cosa sería que hubiese cien gramos de cocaína, así seguro que autorizaban la entrada. Pero la realidad es otra aunque sepamos, por poner un ejemplo ficticio, que en una casa de Aguiño hay una tonelada de centolla. Nosotros defendemos nuestro trabajo pero creemos que muchas veces se podía hacer algo más si contásemos con ese apoyo».