Alergia a la primavera

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro SEVILLA RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Durante las dos últimas semanas los centros de salud recibieron una avalancha de enfermos por rechazo al polen

08 abr 2015 . Actualizado a las 05:05 h.

Cuando el poeta chileno Pablo Neruda escribió «podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera», podría considerarse que estaba pensando en las toneladas de polen que desde hace semanas sobrevuelan y tiñen la comarca de Barbanza. Coches, parques, edificios, nada ni nadie puede escaparse del polvo amarillo, que como un tsunami barniza todo a su paso. Pero mientras el Nobel de Literatura escribía alabanzas a la primavera olvidó honrar, aunque fuese con un único verso, la cruda realidad de los alérgicos al polen, uno de los pocos colectivos que tiembla cuando los meses de invierno llegan a su fin.

Conjuntivitis, rinitis y asma fueron las enfermedades más tratadas por los centros de salud de la comarca durante el período de Semana Santa, tres patologías que acompañarán a los alérgicos al polen hasta principios de junio. Este pasado fin de semana, coincidiendo con el abarrote que se vivió en la comarca, los centros primarios recibieron decenas de pacientes con ojos llorosos, narices congestionadas y problemas respiratorios.

Según indica la Sociedad Española de Alergología e Inmunología (Saeic) durante los meses de abril, mayo y junio se deberá prestar atención a la posible aparición de los síntomas, ya que son los meses en los que el polen de gramínea poliniza a través del aire. Las plantas de esta familia, que generalmente pertenecen a campos de cultivo y malas hierbas que crecen en el borde de las carreteras, son las causantes del 80% de las alergias que se registran cada año en España. Según los últimos datos registrados por la Saeic, la cantidad de polen acumulado por metro cúbico ronda los 5.000 granos.

Consejos contra la alergia

En España se estima que uno de cada cuatro españoles sufre algún tipo de alergia, por lo que para las autoridades sanitarias paliar sus efectos es fundamental. Para ayudar a los perjudicados el laboratorio Cinfa propone un decálogo de varias medidas preventivas que todo alérgico al polen debería seguir. Lo primero es permanecer en casa el mayor tiempo posible durante los días con mayor concentración de polen, además de aquellos en los que se registren vientos fuertes; evitar las zonas abiertas entre las 05.00 y 10.00 horas y las 19.00 y 22.00, ya que son las franjas horarias en las que más polen se acumula en el aire; mantener las ventanillas de los coches cerradas mientras se conduce; utilizar filtros para el aire acondicionado, tanto en el hogar como en el coche; usar gafas de sol para cubrirse del contagio ocular; evitar tender ropa en el exterior, ya que el polen puede acumularse en los tejidos; o no cortar el césped para evitar remover las partículas. En caso de tener jardín es conveniente no comprar plantas que polinicen por el aire.

Por último, la recomendación con más lógica pero no siempre la más seguida, hay que consultar al médico si se agravan los síntomas. A falta de los versos de Neruda, buenos son los consejos.